Si me matan, os pido que los perdonéis de todo corazón Al padre Josep Camí lo arrastraron atado a un coche, lo tirotearon y atropellaron; él pidió perdonar de todo corazón a sus asesinos

Facebooktwitteryoutube
Facebooktwitter

Dos mártires asesinados durante la guerra civil nacieron un 5 de septiembre: el sacerdote secular leridano Josep Camí, que era novicio trapense, el sacerdote capuchino Eugenio Sanz-Orozco Mortera (padre José María de Manila, por haber nacido en la capital filipina), asesinado a la edad de 55 años en el madrileño Cuartel de la Montaña el 17 de agosto de 1936 y beatificado en 2013; biografiado en el aniversario de su martirio). También es el aniversario de la beatificación de tres religiosas de san José en Girona, el 5 de septiembre de 2015.

Josep Camí y Camí. En la biografía de la diocesis de Lleida, se dice que era “descendente de la familia de Santa Teresa de Jornet, sintió el llamamiento del Señor cuando era muy joven y no dudó a seguir su vocación. Fue ordenado sacerdote y designado vicario en la Parroquia de Juneda. No obstante, él deseaba formar parte de una congregación más dedicada a la oración, y este deseo lo llevó a pedir el traslado a la orden cisterciense de Cobreces (Cantabria).

El cambio no llegó a producirse, pues la Guerra Civil dificultó el traslado de padre Camí, que acabó siendo una víctima más de aquellos tiempos. Fue detenido, torturado y asesinado de forma denigrante en el cruce de Torres de Segre, junto con su compañero, el padre Manuel Lloan Marsal. Sus restos fueron abandonadas a la espera de ser encontradas al día siguiente y, finalmente, enterrados en Alcarràs”.

Beatificado en Santander el 3 de octubre de 2015 junto con 15 trapenses y dos religiosas cistercienses, el 8 de noviembre de 2015 se celebró en Aitona, su localidad natal, una solemne misa de acción de gracias por su beatificación. En la página de la diócesis de Lleida sobre esa misa hay una biografía más extensa:

El padre Camí nació en 1907 en Aitona, en cal Povo. Hijo de Josep Camí Senan y Magdalena Camí Esteve, tenía cinco hermanos más: Cayetano, Josefa, Pere, Roseta y María. Era un joven ejemplar por su vida y costumbres, de comunión diaria y de confesión semanal, considerado como un perfecto seminarista.
Fue ordenado sacerdote con 23 años y el 14 de junio de 1930, celebró su primera misa en la parroquia de Sant Antolí de Aitona.
Empezó su servicio pastoral como padre de la población de Adons (que actualmente pertenece al municipio del Pont de Suert) y después cambió de destino como coadjutor del pueblo de Juneda. Aquí, fundó un grupo de miembros de la Federación de Jóvenes Católicos de Cataluña y también una sección de teatro y coro que cantaba en la Iglesia.
Solicitó el ingreso en la Abadía de Viaceli, ubicada a Cóbreces (Santander). Se trataba de un monasterio cisterciense, orden a la cual pertenecieron el gran San Bernardo, de quien el padre Camí era muy devoto, así como de la Virgen. Él afirmaba que le gustaba el monasterio porque era más apto para la oración, el silencio, el aislamiento, que estaba alejado de los parientes, amigos y visitas que lo pudieran distraer de su vida espiritual, y sobre todo, por la solemnidad con que se celebraba la liturgia y otros actos de la comunidad.
Itinerario martirial de Josep Camí.Estalló la Guerra Civil y el holocausto de las persecuciones. No hizo ningún caso, de las advertencias de no tocar a Misa y del aviso que recibió de que aquella noche lo irían a buscar. Le ofrecieron alojarse en una torre para esconderse y lo rehusó.
Tampoco tuvo en cuenta los consejos de no vestirse de cura, pero rehusó y contestó: “Muchas gracias. Si alguna vez os enteráis de que me han matado, podéis estar seguros que lo harán con la sotana puesta”.
El comité de Aitona le fue a buscar a su casa sin que él opusiera ningún tipo de resistencia. Fue golpeado a golpes de culata de fusil y lo ataron a un coche que lo arrastró hasta Alcarràs (20 km). Fue abatido a disparos y posteriormente atropellado varias veces por un coche que pasó por encima de su cuerpo. Murió el día 28 de julio del año 1936, con 28 años.
Días antes había alertado a sus familiares más cercanos diciéndolos: “Si me matan, una cosa os pido, que los perdonéis de todo corazón. Si me queréis, demostrádmelo perdonándolos de verdad”.

Puede leer la historia de los mártires en Holocausto católico (Amazon y Casa del Libro).

Puede suscribirse a esta lista de correo si quiere recibir en su e-mail la historia del mártir de cada día.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *