Juan Álvarez de Castro y Muñoz, obispo asesinado por las tropas de Napoleón El obispo asesinado por las tropas de Napoleón en Coria durante la Guerra de Independencia y los mártires del 16 de septiembre de 1936

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Cinco personas han sido beatificadas entre las asesinadas el miércoles 16 de septiembre de 1936: tres terciarios capuchinos en un pueblo de Valencia, un sacerdote escolapio –Ignacio Casanovas– en otro de Barcelona y otro diocesano en Almería. Añado algo sobre el que puede ser primer obispo mártir del siglo XIX en España.

Salvador Ferrer Cardet (padre Laureano María de Burriana), de 52 años; su hermano mayor (hijo del primer matrimonio de su padre) José Manuel Ferrer Jordá (Benito María de Burriana, ya biografiado); y Pablo Martínez Robles (Bernardino María de Andújar), de 57, vivían en la la Casa-Noviciado de San José, de Godella (Valencia), de los religiosos terciarios capuchinos de Nuestra Señora de los Dolores, de la que les echaron los milicianos el 25 de julio, previo simulacro de fusilamiento.

El padre Laureano —que vistió el hábito en 1899, era sacerdote desde 1907 y estaba en Godella desde 1934 como vicedirector— se refugió con fray Bernardino —que ingresó en los terciario en Yuste en 1906, emitiendo sus votos en 1909— en Torrent, en casa de la señora Trinidad Navarro, avisando a las autoridades del sitio de su hospedaje, lo que facilitaría su localización.

Su hermanastro fray Benito marchó a su pueblo natal (Burriana, en Castellón), desde donde le sugirieron que fuera a ocultarse con su hermano. El 13 de septiembre los tres religiosos fueron apresados y conducidos a la cárcel del pueblo. Al anochecer del 15 fueron llevados a la Masía de Calabarra, en el término de Turís (Valencia), donde los mataron en la madrugada del 16.

El padre Antonio Martínez.Antonio Martínez García, almeriense de 44 años, era párroco de Viator desde 1927; allí lo mataron y fue beatificado en Roquetas de Mar (Almería) el 25 de marzo de 2017. La biografía diocesana resalta su intensa labor social:

Muy comprometido con la doctrina social de la Iglesia, fue nombrado socio honorario del Sindicato de Velefique por sus elocuentes mítines. En 1922 fundó un Sindicato y Caja Rural en Senés. Cuando el laicismo republicano le privó de cualquier subsidio, abrió una academia para sustentar a su madrastra y a los dos sobrinos que dependían de su trabajo.

Los milicianos, al comenzar la Persecución Religiosa, no se atrevieron a matarlo por el amor de sus feligreses. Expulsado de Viator, fue acogido en un cortijo cercano. Aunque le ofrecieron esconderse en la sierra, marchó con su familia a Almería. Desde allí fue traído con engaños el dieciséis de septiembre y, tras escupirle en el rostro, martirizado en el puente de acceso al pueblo.

Don Francisco Rodríguez cuenta que: « Cuando lo mataron yo oí los tiros, corrió la noticia por el pueblo; acudimos al lugar donde yacía muerto el cuerpo de nuestro Párroco. Cada uno, lo recuerdo como sí lo tuviera presente, iba diciendo los favores que de él había recibido entre lágrimas y sollozos. Era querido por todos. Querían llevarlo a enterrar al cementerio, pero los que habían tramado su muerte lo impidieron. »

Juan Álvarez de Castro y Muñoz, obispo mártir en 1809 Retrocediendo al siglo XIX, es necesario decir que la Iglesia no ha beatificado ni canonizado (que yo sepa) a ningún mártir en España (aunque sí a mártires españoles en Asia, como el patrón de Vizcaya y de la diócesis de Bilbao, san Valentín de Berriochoa) de esas persecuciones anticlericales desatadas por el liberalismo decimonónico (ver sobre los mercedarios de 1834).

El obispo de Coria fue asesinado el 28 de agosto de 1809 por los franceses en Hoyos (Cáceres). Frente a la tríada esgrimida -que no cumplida- por Napoleón de la libertad, igualdad y fraternidad, esgrimía el obispo en su primera carta posterior a la invasión, la de Dios, Patria y Rey. Hay una descripción sobre cómo destruían los franceses las iglesias y todo cuanto de arte y de civilización -registros parroquiales- había en ellas, y me pareció importante no dejar de lado este precedente para comprender las raíces del anticlericalismo hispánico. El obispo Juan Álvarez de Castro tiene también página en Wikipedia y una biografía en 14 páginas escrita por Fernando Jiménez de Gregorio.

Puede leer la historia de los mártires en Holocausto católico (Amazon y Casa del Libro).

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