Arrojado al mar en vísperas de que le dieran de alta en el hospital Al carmelita Pedro Tomás de la Virgen del Pilar lo apalearon y, cuando le iban a dar de alta en el hospital, lo arrojaron al mar

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El 10 de octubre de 1936 fue martirizado un carmelita descalzo: Pedro de Alcántara (Pedro Tomás de la Virgen del Pilar) Fortón y de Cascajares, zaragozano de 48 años (nació el 26 de abril de 1888), que fue arrojado al mar en el Garraf (Barcelona) y beatificado en Roma el 28 de octubre de 2007.

Su biografía está relatada en este vídeo (con el error de fechar su muerte el día 11 de septiembre):

Fray Pedro Tomás de la Virgen del Pilar.Con 15 años quiso ingresar en la Cartuja, pero al ser rechazado se hizo carmelita descalzo, haciendo sus primeros votos el 15 de octubre de 1905. Fue superior de conventos en Valencia y Zaragoza. Predicó el novenario del Carmen en las Carmelitas Misioneras de Gracia en Barcelona, y por invitación del padre Lucas de San José (José Tristany Pujol), provincial de Cataluña, se quedó en Barcelona y tras el asalto al convento el 20 de julio de 1936 fue apaleado y herido gravemente, mientras exclamaba:
-“Hijos míos; ¿qué os he hecho para que así me maltratéis?”.

Paso de la Mala dona (número 3).
Paso de la Mala dona (número 3).

Trasladado al Hospital de San Pablo, iban a darle de alta el 10 de octubre, pero un enfermero avisó a los revolucionarios, que se lo llevaron el día antes a las costas del Garraf, arrojándo al mar en el paso de la Mala dona. Su cuerpo y el de otros asesinados esos días, fue recuperado por la Cruz Roja y enterrado en Sitges. Tras la guerra se le trasladó al Panteón de mártires del Desierto de las Palmas (Castellón).

Don Jorge López Teulón presenta junto a su biografía este poema del mártir:

Ante las soledades
Dime Señor de las eternidades,
¿cómo podéis, en estas soledades,
estar tan escondido?
y presenciar ¡oh Sol de mis amores!,
la ingratitud de tantos pecadores
que huyen de este tu nido

Qué hacéis aquí, ¡Oh vida de mi vida!,
amando al hombre que de Vos se olvida
¡Cuánta es vuestra bondad!
pues que sufrir podéis de los mortales
injurias tantas, e impiedades tales.
¡Oh inmensa Caridad!

Cuando por adorarte Dios del alma,
en medio del silencio y de la calma
de una noche serena,
he querido acercarme a tus altares…
¡Oh cuán pronto se alivian los pesares
de que el alma está llena!

Al verme de los hombres olvidado
y de este mundo ya desengañado,
¡oh Fuente de mi vida!,
dirijo a tu sagrario la mirada
y mi vida se siente consolada
y en amores fundida.

Pero a pesar de ser vuestras bondades
para quien corresponde con maldades,
¿aún hay quien no te quiera?
así pagan ¡Dios mío! tus amores;
pues en lugar de amor te dan dolores
y ofensas por doquiera.

¡Qué solitario vives en tu templo
y ¡qué pobre y humilde te contemplo!
¿Eres tú el Dios del cielo?…
¿porqué pues te has escondido tanto,
que has cubierto tu gloria con un manto
y estás en nuestro suelo?

¡Oh dichosa madera que han formado
contigo el sagrario de mi Amado!
¡Qué envidia me das!,
pues llevas siempre en tu escondido seno
al Dios Omnipotente, al Dios pleno:
¿se puede pedir más?

Fray Pedro Tomás del Pilar, o.c.
21 de julio de 1914.

Puede leer la historia de los mártires en Holocausto católico (Amazon y Casa del Libro).

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