La sangre de los mártires es la savia vital para el dinamismo de la Iglesia En la beatificación de 109 claretianos en Barcelona, el cardenal Amato afirmó que ellos son la savia vital para el dinamismo de la Iglesia española actual

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En la ceremonia de beatificación de 109 claretianos celebrada el sábado 21 de octubre en la Sagrada Familia, el cardenal Amato, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, dijo que la historia de la persecución religiosa española “es la historia del amor que vence al odio” y que la sangre de los mártires es “la savia vital para el dinamismo de la Iglesia española actual”.

Ocho personas asesinadas el 21 de octubre de 1936 han sido beatificadas como mártires: cinco dominicos del convento de Montesclaros en Cantabria, beatificados en 2007, y tres de los cuatro mártires de Nembra -el párroco Genaro Fueyo Castañón (casi 73 años) y los mineros Segundo Alonso González (48 años) e Isidro Fernández Cordero (43 años)- que, junto con el estudiante Antonio González Alonso (24 años, había sido asesinado el 11 de septiembre anterior) fueron beatificados en Oviedo el 8 de octubre de 2016, y cuya fiesta litúrgica se celebra precisamente el 21 de octubre.

Más datos sobre la beatificación de los 109 claretianos en Wiki Martyres, cuya fiesta litúrgica se celebrará en adelante el 1 de febrero. Sobre la beatificación de Nembra puede consultarse en Wiki Martyres la abundante documentación diocesana y la homilía del cardenal Amato.

Los cinco dominicos del convento de Montesclaros eran José Menéndez García, de 48 años; Germán Caballero Atienza, de 56, que había trabajado en América (México, Costa Rica, El Salvador y Nicaragua) de 1913 a 1935; Estanislao García Obeso, de 61; Victoriano Santos Ibáñez Alonso —hermano cooperador—, de 72, y Eugenio Andrés Amo, de 74, que tampoco era sacerdote (había estado casado y quedó viudo) y fue 30 años limosnero del santuario.

Menéndez y Caballero se habían refugiado en Aldea de Ebro tras dispersarse la comunidad el 16 de agosto. El 29 de septiembre fueron detenidos y llevados al Convento de Montesclaros y después a la cárcel de Reinosa.

García Obeso, que había sufrido la Revolución de Asturias como prior en Oviedo, pasó en 1935 a Montesclaros. Se refugió en Los Carabeos, pero para no comprometer al párroco se entregó a los milicianos en Reinosa.

Ibáñez Alonso también se refugió en Los Carabeos, pero por su débil salud regresó al convento, donde lo hallaron los milicianos que llevaban presos a los padres José Menéndez y Germán Caballero, por lo que lo metieron también en prisión.

Eugenio Andrés marchó igualmente a Los Carabeos, pero, para no perjudicar a la familia que le ocultaba, se marchó y fue detenido en Navamuel, donde, tras insultarle y torturarle, lo mataron junto a la ermita del Niño, en Sotillo, en fecha anterior a la de sus compañeros (septiembre).

Según el informe-resumen del juez instructor de la Causa General Militar instruida en la provincia de Santander (actualmente Cantabria; legajo 1582, expediente 1, folios 1 al 101), el partido de Reinosa fue el que más asesinatos registró en la retaguardia republicana de esa provincia, después de la capital, Santander (70 frente a 199), y «la checa de Santander tuvo dos a modo de sucursales en Reinosa y Castro Urdiales que acaso aventajaron en crueldad a la del monstruoso Neila» (el dependiente de tejidos socialista Manuel Neila, convertido en comisario de policía). En la «carretera del Saja» se encontraron 43 de los cadáveres de personas asesinadas por los chequistas de Reinosa.

Puede leer la historia de los mártires en Holocausto católico (Amazon y Casa del Libro).

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