Monjas asesinadas por ir a misa. Entrevista a sor Modesta Moro Briz Hay tres mártires beatificados del 31 de octubre de 1936: dos monjas asesinadas por ir a misa y un sacerdote capuchino asesinado en Olot

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Sobre el sacerdote capuchino Jesús Miguel Girbau (Timoteu de Palafrugell), de 39 años, al que asesinó el comité de Olot junto a otros presos para evitar su traslado a Girona (donde habrían estado supuestamente protegidos del terror revolucionario) puede verse la entrada del 24 de marzo.

Modesta (Rosalía) Moro Briz e Isabel Sánchez Suárez

Las dos mártires de hoy contaban, aquel 31 de octubre de 1936, 30 y 35 años respectivamente.

-Sor Modesta, usted ingresó en las Hermanitas de la Caridad en 1922. ¿Dónde estaba al estallar la Guerra?
-En la farmacia de la Casa de Salud y Maternidad de Santa Cristina de Madrid. Cuando nos expulsaron de allí, fuimos a la casa provincial de las vicencianas en Martínez Campos, 18, que se encontraba convertida en hospital. Al aumentar el número de refugiados la visitadora en funciones envió a alguna hermana a distintas pensiones.

-¿Usted se ofreció voluntaria?
-Sí, junto con sor Pilar Isabel, que era también joven.

-¿Volvieron sin embargo a la casa provincial?
-Como sabíamos que se celebraba misa, intentamos volver para asistir a la de la fiesta de Todos los Santos. Al salir de la pensión de la calle del Prado 12, en la que estábamos, nos detuvieron milicianos del Ateneo Libertario de Vallecas.


-¿Les preguntaron si eran monjas?

-Sí, nos identificamos como Hijas de la Caridad al ser preguntadas.

-¿Eso bastó para condenarlas a muerte?
-Sí, nos fusilaron esa misma noche en el kilómetro 6 de la carretera de Toledo.

-Dejo a nuestros lectores una foto actual de la A42 a esa altura.
-Estupendo, así se acordarán de rezarnos al pasar, y nosotras les atenderemos encantadas.

-Por cierto, ¿usted no es la única santa de su familia?
-En rigor de momento beata; no obstante, como sabrá tenía un hermano, obispo, llamado Santos; y al margen de la broma, tengo otro hermano mártir, José Máximo, que era párroco de Cebreros (Ávila). Como nosotras dos, él ha sido beatificado en Tarragona el pasado día 13.

-Vaya, el pueblo del presidente del Gobierno, Adolfo Suárez. ¿Este puente le dice algo?

-Sí, mi hermano, de 54 años, había sido párroco 10 años en Cebreros y lo detuvo a mediodía del 24 de julio de 1936 una veintena de milicianos de la FAI, que se lo llevaron en una camioneta. Se detuvieron en ese puente, el de Valmoscoso, apenas a un kilómetro del centro del pueblo, en la carretera a El Tiemblo (AV-512 hoy). En la cuneta, se disparó un tiro que hirió mortalmente a un miliciano, al que mi hermano absolvió, al igual que perdonaba al resto mientras lo acribillaban. Eran casi las 16.30 horas.

-¿Hubo más mártires en Cebreros?
-Aunque no han sido beatificados, justo es recordar entre otros al sacerdote que desde 1928 era coadjutor de mi hermano, Zacarías Cecilio Martín y Martín. Ante la inminente entrada de los nacionales, lo sacaron de Cebreros con otros 71 habitantes, y lo fusilaron en Pelayos de la Presa (Madrid) el 3 de octubre, junto al puente de San Juan sobre el Alberche. Tenía 52 años y su cuerpo, como el de 44 víctimas de esa matanza del día 3, fue rociado con gasolina y quemado. Otras 19 personas fueron asesinadas al día siguiente en el cruce de la carretera de San Martín de Valdeiglesias con la de Extremadura y cerca del ferrocarril de vía estrecha, en Alcorcón.

-Descansen en paz y que tengan también la honra que merecen. Y a usted, sor Modesta-Rosalía, le pedimos que no deje de interceder por nuestros lectores, junto con la Reina de los Mártires.
-Lo haré, para que la paz de Dios reine en todas las almas.

Puede leer la historia de los mártires en Holocausto católico (Amazon y Casa del Libro).

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