Desnudos, tenían que meter sus pertenencias en sacos y cavar su propia fosa El marista Aniceto Pablos es uno de los 450 fusilados en Aravaca, cementerio donde obligaban a las víctimas a cavar su propia fosa

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El 3 de noviembre de 1936, fueron asesinados en Barcelona cuatro hermanos de La Salle: Cecilio Manrique por una parte, y por otra el procurador José Llorach con sus compañeros Francisco Colom y José Ruiz. En Aravaca (Madrid), en la primera de las grandes matanzas de presos procedentes de cárceles madrileñas, fue asesinado el marista Aniceto Pablos Carvajal.

Una fosa casi inexplorada con 450 víctimas

El quinto mártir ya beatificado de esta jornada es Aniceto Pablos Carvajal (hermano Ángel Hipólito), de 33 años, que tomó el hábito marista en 1918 e hizo la profesión perpetua en 1925. Dio clase en numerosos colegios, hasta recalar en 1933 en el de Fuencarral, donde fue detenido el 15 de agosto de 1936, junto al hermano Julián Marcelino (asesinado justo un mes después en Paracuellos) y otro marista, pasando la noche en la Dirección General de Seguridad. De allí fueron a la cárcel de Ventas, donde en una ocasión en que paseaba en silencio, otro marista le preguntó qué hacía y contestó: “Cumplo mis deberes con Dios y me preparo para lo que pueda suceder”.

Los desnudaban, y tenían que meter sus pertenencias en sacos

Fue, según la positio de su proceso de beatificación, uno de los 40 sacados ese día de Ventas al cementerio de Aravaca (donde ya habían fusilado a 36 de Ventas el día 2). Según el sepulturero, “a la entrada, los desnudaron por completo y tuvieron que depositar todas sus pertenencias en unos sacos preparados con este fin. Desde la entrada, los llevaron desnudos, de dos en dos, a una parte del cementerio que estaba en remodelación reciente, pero dentro del recinto del cementerio. Les obligaron a cavar su propia tumba; y una vez terminada esta triste labor, les segaron la vida con ráfagas de ametralladoras y cayeron en la fosa”. El sepulturero confesó que él mismo se apoderó del oro de las dentaduras de los cadáveres arrancándolo con un pico que había servido para cavar las fosas.

Respecto a los asesinados en Aravaca, he recopilado alguna documentación en esta página de Wiki Martyres. Según José Manuel Ezpeleta, “constan totalmente documentados 450 aproximadamente, tanto de los allí fusilados, como de los llevados ya muertos y que los enterradores inhumaron en pequeñas fosas comunes”.

Aniceto Pablos es, por ahora, el único representante beatificado de decenas, si no cientos, de personas, que murieron en Aravaca tras haber sido detenidas por odio a la fe o por motivos políticos (o de otra clase), como el citado (en la página de Wiki Martyres) Ramiro Ledesma Ramos. En una zona de intersección están personas como Ramiro de Maeztu, a los que igualmente odiaban por motivo religioso y por sus ideas políticas… Así se explica, que no justifica, que no se haya querido entrar a distinguir entre unos casos y otros, y solo se haya elegido, por empeño de una familia religiosa (los maristas) un caso palmario en el que no puede haber confusión. Metafóricamente, podría decirse que pasa como los cadáveres, de los que se extrajeron en los años 40 unos cuantos (58, la fosa 11), de los que tras exhaustivo estudio se pudieron identificar solo 8.

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