16 religiosas que trabajaban para quienes las mataron Las Hermanas de la Doctrina Cristiana ejecutadas el 20 de noviembre de 1936 habían reparado y tejido la ropa de quienes las mataron

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Entre las personas asesinadas el 20 de noviembre de 1936 hay 16 mujeres que han sido beatificadas, todas ellas fusiladas en el Picadero de Paterna (Valencia): se trata de las Hermanas de la Doctrina Cristiana de la calle Maestro Chapí número 7 (dos religiosas de este instituto habían sido ejecutadas el 26 de septiembre), más Milagros Ortells, religiosa clarisa capuchina del monasterio de la calle de Ruzafa.

Trabajaban para quienes las mataron
La comunidad la constituyeron a partir del 19 de julio, cuando tuvieron que abandonar la casa general, y en ella vivían la madre Ángeles Lloret Martí y sus consejeras, madres Sufragio y María de Montserrat, junto con varias hermanas ancianas y otras que llegaron de diversas comunidades. Jorge López Teulón asegura que “su último servicio fue trabajar la ropa y tejer los jerséis de aquellos que consumaron la ejecución de sus vidas. Éste fue el testimonio de amor humano y específicamente cristiano, perfectamente conjuntados, que dieron durante los cuatro largos meses que precedieron a su muerte martirial”. El 20 de noviembre un microbús fue a recogerlas. Desconocían el destino, pero lo sospechaban. Salieron de casa animándose, rezando y perdonando. La madre Ángeles había alertado ya a sus compañeras para el momento supremo:

“Todos los males y los bienes están pesados, medidos y contados por quien puede servirse de ellos para nuestro bien. Ni nos pondrá más carga que la que podamos sobrellevar, ni nos dejará llevar solas el peso de la tribulación. Ayudémonos mutuamente en los angustiosos momentos que atravesamos y, sí es voluntad del que todo lo puede, que no nos volvamos a ver acá abajo, que nos unamos en abrazo eterno en el cielo”. En aquel anochecer del 20 de noviembre, la madre Sufragio, última en morir, recogiendo el sentir comunitario, dio el último grito: “¡Viva Cristo Rey!”.

Las religiosas, empezando por las más jóvenes, eran: Áurea Navarro (Marcela de Santo Tomás), novicia albaceteña de la que no se sabe la edad; Gertrudis Rita Florencia Surís Brusola (hermana María Dolores), de 37 años; María Antonia Orts Baldó (madre María del Sufragio), de 48 años, era vicaria general y maestra de novicias; Teresa Jiménez Baldoví (hermana María del Socorro), de 51 años y de la comunidad de Mislata; María Purificación Gómez Vives (María del Sagrado Corazón de Jesús), de 55 años y de la comunidad del colegio de Molins de Rei (Barcelona); Ascensión Duart Roig (Teresa de San José), de 60 años, era la superiora local de la casa generalicia de las hermanas de la Doctrina Cristiana; Francisca Desamparados Honorata Lloret Martí (madre Ángeles de San José), de 61 años, la superiora general; Paula de San Antonio (María Gracia), de 67 años y de la comunidad de Turís; Josefa Pascual Pallardó (Ignacia del Santísimo Sacramento), de 74 años y de la comunidad de Sollana; Emilia Martí Lacal (María de la Concepción), de 75 años y de Sollana; María Dolores Llimona Planas (María de Montserrat), de 76 años, consejera general, fue secretaria de la fundadora y superiora general de 1892 a 1931; Josefa Mongoche Homs (María de la Asunción), de 77 años; Catalina Calpe Ibáñez (María del Rosario) y María Isabel López García (María de la Paz), ambas de 81 años; Isabel Gertrudis Concepción (Isabel) Ferrer Sabriá, de 84 años, cofundadora de las hermanas de la Doctrina Cristiana (estas 15 “doctrineras” fueron beatificadas en 1995); y Milagros Ortells Gimeno (en la foto), de 54 años, clarisa capuchina de la calle de Ruzafa (beatificada en 2001).

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