Los beatificados hasta ahora de cuantos murieron violentamente en 1937 en España son 59. Siete fueron martirizados el día de Año Nuevo: cuatro mártires maristas más un salesiano en Cantabria, un mercedario en Lleida y una laica en Almería, a la que persigueron con saña desde antes del comienzo de la guerra y terminó enterrada viva por haber ayudado a reconstruir la iglesia de su pueblo.