Entre los asesinados el 15 de diciembre de 1936 han sido beatificados dos coadjutores salesianos muertos en Madrid: Ramón Eirín Mayo, de 25 años, capturado por trabajar en un asilo, y Pablo Gracia Sánchez, de 44.
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Del 6 de diciembre hay 16 beatos: 11 que fueron asesinados en las cárceles de Guadalajara, cuatro Siervas de María que lo fueron en Las Rozas y Pozuelo, más una seglar en Paterna (Valencia).
No hay mártires beatificados que murieran un 1 de diciembre, aunque ese día de 1936 tuvieron lugar sendas sacas de las cárceles de Porlier y Ventas hacia Paracuellos de Jarama. Hay sin embargo cuatro mártires del siglo XX en España que nacieron un 1 de diciembre: los claretianos Javier Luis Bandrés Jiménez, asesinado en Barbastro, y Francisco Canals Pascual, mártir en Cervera (Lleida), un sacerdote diocesano de Almería y el salesiano Enrique Saiz Aparicio.
De los 53 mártires del 28 de noviembre, uno fue asesinado en Paterna (Valencia), otro en Vicálvaro (Madrid), y 51 en Paracuellos junto con Pedro Muñoz Seca en la «primera» saca de Carrillo. Muñoz Seca es uno de los 16 seglares de la Causa de canonización de Eduardo Ardiaca y 43 compañeros de la diócesis de Alcalá, introducida el 12 de noviembre de 2016; entre los laicos está también el político Ricardo de la Cierva (hermano del inventor del autogiro y padre del historiador). Sobre el asesinato del dramaturgo han escrito recientemente Manuel Ortega y sobre Paracuellos Julián Herrero con datos de José Manuel de Ezpeleta. Entre las historias de tantos mártires de Paracuellos se publicó ese día la de Juan Bautista Arnau, adorador nocturno emigrado desde Ulldecona (Tarragona) y que había prosperado como óptico en Madrid.
Los dos beatos del 19 de noviembre de 1936 son el salesiano coadjutor Eliseo García García, de 29 años -que ya tenía un hermano mártir-, y Alejandro Planas Saurí, de 58 -alias El Sord-, colaborador seglar del noviciado salesiano de San Vicente dels Horts (Barcelona), a quien el sacerdote llevaba la Comunión.
En Sevilla se conmemora a san Crispín, primer obispo de Écija (66). En Rusia, la Iglesia ortodoxa ha glorificado a 12 mártires de este día, 11 de 1937 (el obispo Nikita Delektorsky, el abad Varlaam Nikolsky, los monjes-sacerdotes Gabriel Vladimirov y Gabriel Gur, las monjas Serafina Gorshkova y Nina Shuvalova, el arcipreste Arsenio Troitsky, y los sacerdotes Anatolio Berzhitsky, Nicolás Dvoritsky, Constantino Liubomudrov y Nicolás Protasov) más uno de 1938 (el sacerdote Basilio Krylov).

Siete mártires del siglo XX en España nacieron un 16 de noviembre. En el orden en que fueron asesinados son el franciscano padre Alfonso López; el padre Eladio López, de los Sagrados Corazones, al que denunció una empleada de la pensión en que se refugió, que decía que había que matar a todos los curas; el marista José Valencia Janices, primer beato de Paracuellos; el operario diocesano padre Josep Pla; el salesiano Federico Cobo Sanz, de solo 16 años; el hospitalario Leandro Aloy; y el de más reciente beatificación, el sacerdote paúl Vicente Queralt.
En las islas británicas se conmemora el martirio del beato sacerdote Eduardo Osbaldeston (1594). En Rusia, la Iglesia ortodoxa conmemora a 18 mártires este día: dos de 1918 (el laico Pablo Parfyonov y el arcipreste Nicolás Dinariev), 14 de 1937 (los arciprestes Pablo Andreyev y Alejandro Zverev, Sergio Kedrov, Alejandro Parusnikov, Vladimiro Pisarev y Vicente Smirnov; los sacerdotes Pedro Orlenkov, Basilio Arkhangelsky, Juan Kesariysky, Pedro Kosminkov, junto con el diácono Simeón Krechkov, Cosme Petrichenko, Basilio Pokrovsky y Nicolás Piatnitsky); una de 1938 (la laica Eudoquia Safronova) y uno de 1942 (el protodiácono Sergio Stanislavlev).
Dos mártires ya beatificados fueron asesinados el 9 de noviembre de 1936: el salesiano Francisco José Martín López, detenido en Madrid cuando ni siquiera había sublevación, y la religiosa cisterciense María de la Salud (madre María Micaela) Baldoví Trull, fundadora del Monasterio Fons Salutis en Algemesí (Valencia), que expresó su deseo de morir gritando ¡Viva Cristo Rey!
En las islas británicas, se conmemora el martirio del beato sacerdote Jorge Napper (1610); en Polonia, el del beato sacerdote Enrique Hlebowicz, mártir a manos de los nazis (1941). En Rusia, la Iglesia ortodoxa ha glorificado como mártir al abad Sergio Chernukhin (1942).
12 mártires del siglo XX en España terminaron su pasión el 7 de noviembre de 1936. Todos menos uno -el capuchino Andrés Francisco Simón Gómez (padre Eloy de Orihuela), de 59 años, asesinado en el Pont de l’Amorós de Crevillent (Alicante)- corresponden a la primera saca de presos hacia Paracuellos de Jarama: son cinco dominicos, dos vicencianos, un jerónimo, un oblato de María Inmaculada y un seminarista salesiano. El duodécimo mártir de este día es Vicente Renuncio, beatificado junto con otros 11 misioneros redentoristas en Madrid el 22 de octubre de 2022. Además el 7 de diciembre de 2020 fue beatificado el joven Juan Roig Riggle.
En China se conmemora al catequista mártir san Pedro Wu Guosheng (1814). En Rusia, la Iglesia ortodoxa ha glorificado como confesora a la monja Matrona Vlasova (1963).
El 1 de noviembre de 2014, fiesta de Todos los Santos, fue beatificado en Vitoria el sacerdote diocesano Pedro de Asúa. Además, el 1 de noviembre de 1936 terminaron su pasión dos mártires del siglo XX en España: el sacerdote salesiano José Otín en Valencia y el capuchino Eudald de Igualada en Barcelona.
En la Solemnidad de Todos los Santos se conmemora en Japón el martirio de los beatos Pedro Pablo Navarro, Dionisio Fujishima, Pedro Onizuka Sandayu y Clemente Kyuemon (1622); en Vietnam y España el de los santos dominicos Jerónimo Hermosilla, Valentín de Berriochoa (obispos) y Pedro Almató Ribeira (sacerdote) en 1861; en Ucrania, del obispo Jorge Romzsa (1947). En Rusia, la Iglesia ortodoxa ha glorificado al arcipreste Sergio Pokrovsky (1937).
Todavía en 1938 la revolución española mostraba tal afán persecutorio contra la Iglesia que disimulaba el asesinato del sacerdote Julio Juyer acusándolo de espionaje. Un aspecto sobre el que reflexiona el cardenal Angelo Amato en la homilía de la beatificación de los Mártires de Silos al mencionar que la obcecación revolucionaria se explica por la supremacía del mal que oscureció la España de los años 30… Por eso cada beatificación supone resaltar el buen ejemplo que dan los mártires y es al mismo tiempo una amonestación a la sociedad en que murieron para que no se repita aquel odio.