Un mártir del siglo XX en España murió el 14 de enero de 1938: Francisco Martínez Garrido, jienense de Siles, de 61 años y párroco de Huéscar (diócesis de Guadix) -donde intervino para corregir a un político en presencia de Indalecio Prieto-, martirizado en Vélez Rubio (Almería) y beatificado en Roquetas de Mar el 25 de marzo de 2017.
Otros diez mártires nacieron un 14 de enero; por orden de su martirio: un marista burgalés asesinado en Redueña (Madrid), dos claretianos -uno burgalés y otro valenciano- a los que mataron en Barbastro, un paúl burgalés asesinado en Madrid, un sacerdote claretiano de Vic (Barcelona), un marista barcelonés martirizado en Lleida, un franciscano pontevedrés asesinado en Badajoz, la anciana madre de las cuatro monjas de Algemesí sobre la que escribí el 12 de enero, y en Barcelona un sacerdote capuchino y un minorista.
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Siete mártires del siglo XX en España nacieron un 10 de enero: dos capuchinos, uno compostelano y otro salmantino; una hermanita de la Caridad madrileña (pero que trabajaba en Albacete) y un salesiano burgalés, asesinados todos en Madrid; un hospitalario catalán asesinado en Valencia; un marista burgalés mártir en Barcelona; y una monja de la Visitación guipuzcoana asesinada en Vallecas.
No hay beatos del siglo XX español que padecieran martirio entre el 5 y el 13 de enero, así que para el día de Reyes hay que elegir a los siete nacidos un 6 de enero: dos claretianos, dos sacerdotes diocesanos murcianos -uno de ellos el padre Cayetano García, al que amenazaron de muerte ya en febrero de 1936, y entonces dijo que dar la vida por Cristo es lo más grande-, un laico almeriense, un marista y un novicio vicenciano.
Del lunes 14 de diciembre de 1936 hay un beato hospitalario en Barcelona: Antonio Cubells Minguell (hermano Protasio), de 56 años, que lo mismo puede ser patrón de los músicos que de los que tienen miedo ante la persecución, ya que no se atrevía a salir de casa. También fue martirizado ese día Isidro Alonso, hermano de la Congregación de la Misión.
Además de un sacerdote paúl martirizado el 12 de diciembre de 1936, hay seis más nacidos en la fiesta de la Virgen de Guadalupe; entre ellos Magdalena Fradera Ferragut, asesinada junto con dos hermanas suyas (de sangre y en religión). Cuando sus familiares fueron a indagar lo sucedido con ellas, les respondió el responsable del comité de Sant Martí de Riudarenes (Girona): “No ha de quedar un solo sacerdote ni una sola monja”.
De los 13 beatos del 9 de diciembre de 1936, 11 murieron en el Picadero de Paterna (cinco sacerdotes salesianos, cinco Hijas de la Caridad mártires con una seglar que convivía con ellas), otro era un escolapio muerto en la misma provincia y el último un lasaliano en Barcelona.
Del 6 de diciembre hay 16 beatos: 11 que fueron asesinados en las cárceles de Guadalajara, cuatro Siervas de María que lo fueron en Las Rozas y Pozuelo, más una seglar en Paterna (Valencia).
De los 74 beatificados del día 30 de noviembre, 68 murieron en Paracuellos de Jarama, hacia donde hubo sacas de las prisiones de San Antón y Ventas. Los otros seis eran dos monjes de Montserrat, un dominico y un paúl en Barcelona, más una seglar en la provincia de Valencia y un capuchino en la de Alicante.
De los 53 mártires del 28 de noviembre, uno fue asesinado en Paterna (Valencia), otro en Vicálvaro (Madrid), y 51 en Paracuellos junto con Pedro Muñoz Seca en la “primera” saca de Carrillo. Muñoz Seca es uno de los 16 seglares de la Causa de canonización de Eduardo Ardiaca y 43 compañeros de la diócesis de Alcalá, introducida el 12 de noviembre de 2016; entre los laicos está también el político Ricardo de la Cierva (hermano del inventor del autogiro y padre del historiador). Sobre el asesinato del dramaturgo han escrito recientemente Manuel Ortega y sobre Paracuellos Julián Herrero con datos de José Manuel de Ezpeleta. Entre las historias de tantos mártires de Paracuellos se publicó ese día la de Juan Bautista Arnau, adorador nocturno emigrado desde Ulldecona (Tarragona) y que había prosperado como óptico en Madrid.
Dos mártires del siglo XX en España terminaron su pasión el 27 de noviembre de 1936: un hermano de la Congregación de la Misión asesinado en Vicálvaro (Madrid) y un laico miembro de la Asociación de la Medalla Milagrosa asesinado en Paracuellos, ambos beatificados en Madrid el 11 de noviembre de 2017 con otros 58 vicencianos.