El sacerdote franciscano Gabriel Olivares es por ahora el único mártir entre los asesinados el 21 de diciembre de 1936. Nacidos un 21 de diciembre hay otros cinco beatos mártires: dos sacerdotes diocesanos y tres religiosos. Contaré algo más por extenso el caso del párroco de la Purísima Sangre de Reus y de los carmelitas de Tárrega, que según contaron sus asesinos se resistieron a dejarse quitar los crucifijos.
Categoría: Diciembre
Fulgenci Albareda Ramoneda (Dom Jeró), de 48 años, mayordomo del Monasterio de Montserrat, fue llevado como el prior Robert Grau a la checa de San Elías, y ejecutado en fecha desconocida, aunque se le asigna la del 20 de diciembre. A su hermano, el también benedictino Anselm Maria Albareda (Barcelona, 16 de febrero de 1892-19 de julio de 1966, desde 1936 director de la Biblioteca Vaticana y cardenal desde 1962), se le asigna un papel relevante como consejero de Pablo VI en relación precisamente a las causas de martirios de las víctimas de la Revolución española. Dado que este es el mártir del día, valga la ocasión para recordar que las causas de beatificación de los mártires estuvieron detenidas 19 años.
El 19 de diciembre de 1936 fueron asesinados en Montcada i Reixac dos de los capuchinos beatificados en Barcelona el 21 de noviembre de 2015, ambos sacerdotes: Jordi (Doroteu de Villalba dels Arcs) Sampé Tarragó, al que faltaba poco para cumplir 29 años, ya que nació el 14 de enero de 1908, y Jaume (Martí de Barcelona) Boguñá Casanovas, de 41 años (nació en Sant Andreu de Palomar el 4 de octubre de 1895), que vistiendo de laico pensó poder dedicarse a la investigación.
Del 18 de diciembre han recibido el título de mártires dos sacerdotes agustinos muertos en Cantabria: Eugenio Cernuda Febrero, de 36 años, y Miguel San Román Fernández, de 57, fueron sacados de una pensión el 18 de diciembre de 1936 y fusilados aquella misma noche en el cementerio de Ciriego (municipio de Santander).
Dado que el primero era de natural de la provincia de Valladolid, aprovecho para ampliar la información sobre los 24 mártires vallisoletanos del siglo XX en España.
Cuatro mártires del siglo XX en España nacieron un 17 de diciembre; entre ellos Francisca del Corazón de Jesús Aldea Araujo, una de las dos primeras monjas mártires (junto con su hermana de congregación Rita Dolores Pujalte y Sánchez). Además, es aniversario de la primera beatificación de mártires celebrada en 2011 en la madrileña catedral de la Almudena (que no fue la primera realizada en España, ya que casi dos años antes fue beatificado Josep Samsó en Mataró).
Tres mártires del siglo XX en España nacieron un 16 de diciembre: Narciso Basté Basté, director del Patronato de la Juventud Obrera de Valencia, el claretiano Eusebio de las Heras Izquierdo y el laico profeso agustino José Dalmau Regás.
Entre los asesinados el 15 de diciembre de 1936 han sido beatificados dos coadjutores salesianos muertos en Madrid: Ramón Eirín Mayo, de 25 años, capturado por trabajar en un asilo, y Pablo Gracia Sánchez, de 44.
Del lunes 14 de diciembre de 1936 hay un beato hospitalario en Barcelona: Antonio Cubells Minguell (hermano Protasio), de 56 años, que lo mismo puede ser patrón de los músicos que de los que tienen miedo ante la persecución, ya que no se atrevía a salir de casa. También fue martirizado ese día Isidro Alonso, hermano de la Congregación de la Misión.
Los datos de los 2.253 mártires víctimas de la persecución religiosa en España durante el siglo XX pueden consultarse en este excel, en el que incluyo una pestaña particular para los 124 beatificados el 13 de diciembre de 2025 en Jaén, en una ceremonia presidida por el cardenal Semeraro.
Beatos nacidos un 13 de diciembre -a falta de mártires que murieran ese día- hay seis; entre ellos, una de las carmelitas de Cullera que el 19 de agosto de 1936 murieron cantando al Amor de los amores.
Además de un sacerdote paúl martirizado el 12 de diciembre de 1936, hay seis más nacidos en la fiesta de la Virgen de Guadalupe; entre ellos Magdalena Fradera Ferragut, asesinada junto con dos hermanas suyas (de sangre y en religión). Cuando sus familiares fueron a indagar lo sucedido con ellas, les respondió el responsable del comité de Sant Martí de Riudarenes (Girona): “No ha de quedar un solo sacerdote ni una sola monja”.