Pasamos el día animándonos al martirio y rezando por nuestros enemigos Al despedirse de su congregación, los claretianos de Barbastro decían pasar el día animándose al martirio y "rezando por nuestros enemigos"


Siete mártires del siglo XX en España nacieron un 12 de mayo: dos pasionistas palentinos (nacidos y muertos el mismo día), un carmelita y un claretiano gerundenses, un sacerdote franciscano de Segovia, un agustino zamorano y otro palentino.

Epifanio (de San Miguel) Sierra Conde, hermano pasionista de 20 años y natural de San Martín de los Herreros (Palencia), fue asesinado el 23 de julio de 1936 en Manzanares (Ciudad Real) y beatificado en 1989 (ver artículo del 3 de febrero).

Fulgencio (del Corazón de María) Calvo Sánchez, también pasionista de Daimiel, de 20 años y oriundo de Cubillo de Ojeda (Palencia), compartió con su compañero Sierra Conde el mismo día de nacimiento (en 1916) y muerte.

Luis Fontdecava Quiroga (fray Eliseo María), carmelita calzado de la comunidad de Tárrega, de 45 años y natural de Portbou (Girona), fue asesinado el 29 de julio de 1936 en Cervera (Lleida) y beatificado en 2007 (ver artículo del 21 de diciembre).

Los claretianos que se despidieron de su congregación
Beato Luis Lladó.Luis Lladó Teixidó, alumno de teología claretiano, de 24 años y oriundo de Viladesens (Girona), fue asesinado el 15 de agosto de 1936 en Barbastro y beatificado en 1992. Fue uno de los 20 ejecutados que tuvieron la posibilidad de escribir una carta de despedida. El mismo día 13 en que fueron asesinados otros 20 claretianos, y ante el anuncio de que les quedaba un día de vida, los que quedaban en el salón de actos de los escolapios de Barbastro -había dos más en el hospital- escribieron la carta. La redactó Faustino Pérez y los demás la firmaron, añadiendo cada uno su último deseo espiritual. Está escrita en envoltorios de tabletas de chocolate. Los dos estudiantes argentinos se la llevaron consigo oculta entre su ropa personal:

“Querida Congregación: Anteayer, día 11, murieron, con la generosidad con que mueren los mártires, seis de nuestros hermanos; hoy, trece, han alcanzado la palma de la victoria 20, y mañana, catorce, esperamos morir los 21 restantes. ¡Gloria a Dios! ¡Gloria a Dios! ¡Y qué nobles y heroicos se están portando tus hijos. Pasamos el día animándonos para el martirio y rezando por nuestros enemigos y por nuestro querido Instituto. Cuando llega el momento de designar las víctimas hay en todos serenidad santa y ansia de oír el nombre para adelantar y ponernos en las filas de los elegidos; esperamos el momento con generosa impaciencia, y cuando ha llegado, hemos visto a unos besar los cordeles con que los ataban, y a otros dirigir palabras de perdón a la turba armada: cuando van en el camión hacia el cementerio, les oímos gritar ¡Viva Cristo Rey! Mañana iremos los restantes y ya tenemos la consigna de aclamar, aunque suenen los disparos, al Corazón de nuestra Madre, a Cristo Rey, a la Iglesia Católica, y a ti, Madre común de todos nosotros. Me dicen mis compañeros que yo inicie los ¡vivas! y que ellos ya responderán. Yo gritaré con todas la fuerza de mis pulmones, y en nuestros clamores entusiastas adivina tú, Congregación querida, el amor que te tenemos, pues te llevamos en nuestros recuerdos hasta estas regiones de dolor y muerte.
Morimos todos contentos sin que nadie sienta desmayo ni pesares: morimos todos rogando a Dios que la sangre que caiga de nuestras heridas no sea sangre vengadora, sino sangre que entrando roja y viva por tus venas, estimule tu desarrollo y expansión por todo el mundo. ¡Adiós, querida Congregación! Tus hijos, Mártires de Barbastro, te saludan desde la prisión y te ofrecen sus dolores y angustias en holocausto expiatorio por nuestras deficiencias y en testimonio de nuestro amor fiel, generoso y perpetuo. Los Mártires de mañana, catorce, recuerdan que mueren en vísperas de la Asunción. ¡Y qué recuerdo éste! Morimos por llevar la sotana y moriremos precisamente el mismo día en que nos impusieron.
Los Mártires de Barbastro, y en nombre de todos, el último y más indigno Faustino Pérez. C. M. F.
¡Viva Cristo Rey! ¡Viva el Corazón de María! ¡Viva la Congregación! Adiós, querido Instituto. Vamos al cielo a rogar por ti. ¡Adiós, adiós!”.

Después de haber retirado a los dos estudiantes argentinos, mientras el resto dormía en la noche del 14 al 15 de agosto un grupo irrumpió en el salón. Todos se levantaron. Se abrazaron mientras les ataban y les golpeaban. Fueron cantando cuando subían al camión. Precisamente Faustino Pérez, redactor de la carta, no llegaría vivo al lugar de la ejecución, ya que le hundieron el cráneo a culatazos. Los otros 19 fueron colocados junto a un ribazo 150 metros más allá de donde se produjo el fusilamiento de la madrugada del 13. Unos estaban de pie, otros de rodillas, unos con los brazos en cruz, otros con el rosario o un crucifijo entre las manos, cuando escucharon la última proposición: “Aún estáis a tiempo. ¿Qué preferís: ir en libertad al frente o morir?”. La respuesta fue apagada por los disparos: “¡Morir! ¡Viva Cristo Rey!”.

Los nombres y edades de los fallecidos, junto con el deseo que expresaron en el mensaje de despedida, son: Josep María Ros Florensa -escribió: “Viva el obrerismo católico”-, de 21 años; Agustín Viela Ezcurdia -“Domine, dimitte illis” (Señor, perdónalos)-, de 22 años como los tres siguientes; Ramón Illa Salvía -“Gracias y gloria a Dios por todas las cosas”-, Juan Baixeras Berenguer -“¡Vivan los Sagrados Corazones de Jesús y de María!”-, Sebastián Riera Coromina -“Viva el Inmaculado Corazón de María”-; Miguel Masip González -“Por Dios luchar hasta morir.”-, de 23 años como los siete siguientes; José María Amorós Hernández -“Viva el Corazón de Jesús”-, Francisco María Roura Farró“Viva Cataluña Católica”-, Manuel Martínez Jarauta – hermano coadjutor, sastre en el colegio de Barbastro, escribió: “¡Viva la religión católica!”-, Alfonso Sorribes Teixidó -“Viva el beato padre Claret”-, Rafael Briega Morales -“¡Viva el Corazón de María!”-, José María Badía Mateu -“¡Visca el Cor de Jesús i de María!”-, Luis Escalé Binefa -“Viva los mártires”-; Luis Masferrer Vila -“¡Viva el Corazón de María mi Madre, y Cristo Rey mi Redentor!”-, de 24 años como los tres siguientes, Luis Lladó Teixidó -“Viva el Beato Padre Claret, apóstol y obrero”-, Eduardo Ripoll Diego -“Vivan Cristo rey y el Corazón de María”-, José María Blasco Juan -“¡¡¡Muero por la Congregación y por las almas!!!”-; José Figuero Beltrán -“Perdono a mis enemigos”-, de 25 años como los últimos dos, Faustino Pérez García (autor del texto principal) y Francisco Castán Meseguer hermano coadjutor y portero del colegio de Barbastro, que escribió: “¡Viva Dios! Nunca pensé ser digno de gracia tan grande”. El papel de la imagen incluye mensajes también de algunos de los fusilados el día 13 (ver artículo del 30 de marzo), como Ramón Novich («Quiero pasar mi cielo haciendo bien a los obreros»).

Domingo Alonso de Frutos, de 36 años y natural de Navares de Ayuso (Segovia), era sacerdote franciscano del convento de Consuegra (Toledo), fue asesinado en Fuente el Fresno (Ciudad Real) el 16 de agosto de 1936 y beatificado en 2007 (ver artículo del 26 de enero).

Marcos Guerrero Prieto, alumno de teología agustino de 21 años, oriundo de Fuente Encalada (Zamora), fue asesinado el 30 de noviembre de 1936 en Paracuellos de Jarama (Madrid, ver artículo del aniversario) y beatificado en 2007.

Isidro Mediavilla Campo, laico profeso agustino, de 23 años y nacido en Villasur de Cieza (Palencia), sufrió la misma suerte que su compañero Guerrero Prieto (ver biografía).

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4 comentarios

  1. No sé explicar la emoción y devoción. No se sabe casi de estos mártires
    Encomendonos a. ellos para que les imitemos

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