El jueves 30 de julio de 1936 vio morir a 34 mártires del siglo XX en España. El grupo más numeroso es el de los 15 hospitalarios de Calafell (Tarragona), seguido por los siete hermanos de La Salle asesinados en la Casa de Campo madrileña (los llamados mártires de la Editorial Bruño), más uno en Barcelona. En la localidad turolense de Castelserás, fueron asesinados el párroco y dos dominicos, a los que hay que sumar un religioso de la Congregación de la Misión en Alcorisa. La agenda trágica se completa con la muerte de un sacerdote diocesano en Tarragona –Rafael Martí Figueras– y otro en Toledo, dos carmelitas en Cabañas de la Sagra (Toledo), el salesiano Sergio Cid Pazo, arrojado de un tranvía en marcha en Barcelona, y en Blanes (Gerona) el religioso director del colegio de Santa María, Jaime Puig Mirosa, y Sebastián Llorens Telarroja un laico exalumno suyo.
En las islas británicas se conmemora a los beatos Eduardo Powell, Ricardo Featherstone y Tomás Abel, sacerdotes martirizados en Smithfield el 30 de julio de 1540. En China, a san José Yuan Gengyin, comerciante martirizado por los bóxers el 30 de julio de 1900.