Del 27 de diciembre de 1936 hay tres beatos: un laico, un sacerdote escolapio y otro capuchino. Son tres de los 156 presos asesinados ese día en la matanza organizada en el barco prisión Alfonso Pérez, en Santander.
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No hay mártires del siglo XX español muertos el día de Navidad pero sí tres que compartieron cumpleaños con el Salvador: los laicos Carlos Díaz Gandía y Bartolomé Blanco Márquez, y el hospitalario Cristóbal Barrios Pérez.
Dos son los beatos del 24 de diciembre de 1936: un laico en Valencia y un capuchino en Alicante. El abogado y periodista de 60 años Pablo Meléndez Gonzalo, casado y padre de 10 hijos (uno de los cuales moriría con él), era el mayor de siete hermanos y húerfano de padre desde los 14 años, en la universidad ingresó en la Juventud Católica, que presidió, al igual que el primer Consejo y Junta Diocesana de Acción Católica.
La valenciana María del Pilar Villalonga Villalba, seglar de 45 años, es de momento la única mártir beatificada entre los asesinados el 11 de diciembre de 1936 en la persecución religiosa española.
Del 8 de diciembre de 1936 han sido beatificados el ontiñentino José María Zabal Blasco, de 34 años, casado y con tres hijos, empleado de la Estación del Norte de Valencia, y dos sacerdotes de la diócesis de Almería.
Del 6 de diciembre hay 16 beatos: 11 que fueron asesinados en las cárceles de Guadalajara, cuatro Siervas de María que lo fueron en Las Rozas y Pozuelo, más una seglar en Paterna (Valencia).
Uno de los dos mártires del 5 de diciembre de 1936 arrastró en su muerte a un hermano del ministro Marcelino Domingo. Ante la revolución, no servía de nada ese parentesco que, en cambio, a Federico Mayor Zaragoza le ha dado en ocasiones supuestamente autoridad para pontificar sobre lo que fueron la guerra o la transición, o lo que se debe hacer en Cataluña.
De los 74 beatificados del día 30 de noviembre, 68 murieron en Paracuellos de Jarama, hacia donde hubo sacas de las prisiones de San Antón y Ventas. Los otros seis eran dos monjes de Montserrat, un dominico y un paúl en Barcelona, más una seglar en la provincia de Valencia y un capuchino en la de Alicante.
De los 53 mártires del 28 de noviembre, uno fue asesinado en Paterna (Valencia), otro en Vicálvaro (Madrid), y 51 en Paracuellos junto con Pedro Muñoz Seca en la «primera» saca de Carrillo. Muñoz Seca es uno de los 16 seglares de la Causa de canonización de Eduardo Ardiaca y 43 compañeros de la diócesis de Alcalá, introducida el 12 de noviembre de 2016; entre los laicos está también el político Ricardo de la Cierva (hermano del inventor del autogiro y padre del historiador). Sobre el asesinato del dramaturgo han escrito recientemente Manuel Ortega y sobre Paracuellos Julián Herrero con datos de José Manuel de Ezpeleta. Entre las historias de tantos mártires de Paracuellos se publicó ese día la de Juan Bautista Arnau, adorador nocturno emigrado desde Ulldecona (Tarragona) y que había prosperado como óptico en Madrid.
Dos mártires del siglo XX en España terminaron su pasión el 27 de noviembre de 1936: un hermano de la Congregación de la Misión asesinado en Vicálvaro (Madrid) y un laico miembro de la Asociación de la Medalla Milagrosa asesinado en Paracuellos, ambos beatificados en Madrid el 11 de noviembre de 2017 con otros 58 vicencianos.