Fusilado con un crucifijo, pedía perdón a Dios una y otra vez por sus enemigos Al padre Tirso de Jesús María lo condenó a muerte un Tribunal Popular en Toledo y cuando lo iban a fusilar pedía perdón a Dios por sus ejecutores

Facebooktwitteryoutube
Facebooktwitter

Entre los asesinados el lunes 7 de septiembre de 1936 hay ocho beatos: dos lasalianos en Madrid, dos carmelitas descalzos -el hermano Marcelo de Santa Ana y el padre Antonio María de Jesús Bonet– en Barcelona, otro en Toledo -el padre Tirso de Jesús María, sobre el que se ha hecho un retrato que es todo un ejemplo de cómo mantener y fomentar la devoción a los mártires- y una carmelita de la caridad –Ascensión de San José de Calasanz Lloret, asesinada con su hermano Salvador, escolapio- en la provincia de Valencia; un franciscano –Félix Gómez-Pinto– en Guadalajara y otro –Pascual Fortuño, quien profetizó su martirio y cómo habían de matarlo- en Castellón. Continuar leyendoFusilado con un crucifijo, pedía perdón a Dios una y otra vez por sus enemigos Al padre Tirso de Jesús María lo condenó a muerte un Tribunal Popular en Toledo y cuando lo iban a fusilar pedía perdón a Dios por sus ejecutores

De penitenciario en Loreto y sacristán en Asís a mártires en Granollers Los dos franciscanos del convento de Granollers que fueron asesinados en La Roca del Vallès (Barcelona) eran naturales de Caudé (Teruel)

Facebooktwitteryoutube
Facebooktwitter

Entre los asesinados el 31 de julio de 1936, han sido beatificados 21 mártires, de los cuales el grupo más numeroso es el de siete carmelitas descalzos de Toledo —uno más quedaba preso y sería ejecutado en septiembre—, seguido por el de cuatro carmelitas misioneras de Barcelona, dos franciscanos en la misma provincia, dos hermanos de La Salle en Tarragona, dos redentoristas en Cuenca, dos trinitarios en Jaén, el padre capuchino Andrés de Palazuelo en Madrid y el coadjutor salesiano Jaime Buch Canals en Valencia.
Continuar leyendoDe penitenciario en Loreto y sacristán en Asís a mártires en Granollers Los dos franciscanos del convento de Granollers que fueron asesinados en La Roca del Vallès (Barcelona) eran naturales de Caudé (Teruel)

No lo iban a matar, pero se abrazó a su amigo sacerdote Sebastián Llorens abrazó a su amigo sacerdote Jaime Puig cuando los milicianos le iban a disparar, y los mataron a los dos juntos

Facebooktwitteryoutube
Facebooktwitter

El jueves 30 de julio de 1936 vio morir a 34 personas que hasta hoy día han sido beatificadas. El grupo más numeroso es el de los 15 hospitalarios de Calafell (Tarragona), seguido por los siete hermanos de La Salle asesinados en la Casa de Campo madrileña (los llamados mártires de la Editorial Bruño), más uno en Barcelona. En la localidad turolense de Castelserás, fueron asesinados el párroco y dos dominicos, a los que hay que sumar un religioso de la Congregación de la Misión en Alcorisa. La agenda trágica se completa con la muerte de un sacerdote diocesano en Tarragona –Rafael Martí Figueras– y otro en Toledo, dos carmelitas en Cabañas de la Sagra (Toledo), el salesiano Sergio Cid Pazo, arrojado de un tranvía en marcha en Barcelona, y en Blanes (Girona) el religioso director del colegio de Santa María y un laico exalumno suyo. Continuar leyendoNo lo iban a matar, pero se abrazó a su amigo sacerdote Sebastián Llorens abrazó a su amigo sacerdote Jaime Puig cuando los milicianos le iban a disparar, y los mataron a los dos juntos

“Les felicito y me felicito por la muerte de mi hermano” El escolapio Faustino Oteiza comunicó la muerte del padre Dionisio Pamplona diciendo a su familia: les felicito y me felicito

Facebooktwitteryoutube
Facebooktwitter

Entre los 33 beatificados del día de Santiago de 1936, hay cinco hermanos de las Escuelas Cristianas (La Salle) y dos carmelitas descalzos, ejecutados en Montcada i Reixac, cuyo cementerio terminará por ser el lugar más frecuentado para las ejecuciones extrajudiciales en esa provincia. Fuera de Cataluña, mataron al sacerdote escolapio de 67 años Dionisio María de Santa Bárbara Pamplona Polo en Monzón (Huesca), conocido como “el beato escolapio de Calamocha”. Otro grupo de cinco asesinados provenía del convento de Agustinos Recoletos de Motril (Granada). La fiesta del patrón de España vio la muerte de otros 20 beatos:
-En Talavera de la Reina (Toledo), un sacerdote y tres hermanos hospitalarios.
-Tres pasionistas de Daimiel en Urda (Toledo).
-Cuatro dominicos en Algodor (Madrid) y uno en la capital.
-Tres mercedarios en Lérida.
-Dos carmelitas descalzos y un sacerdote secular en la provincia de Tarragona.
-Dos monjes de Montserrat en la de Barcelona.
Continuar leyendo“Les felicito y me felicito por la muerte de mi hermano” El escolapio Faustino Oteiza comunicó la muerte del padre Dionisio Pamplona diciendo a su familia: les felicito y me felicito

Apedrearon el cadáver con cuanto tuvieron a mano los verdugos Al hermano Ireneo Jacinto, lasaliano burgalés residente en Madrid, le dispararon varias veces y después apedrearon el cadáver

Facebooktwitteryoutube
Facebooktwitter

15 mártires del siglo XX en España fueron asesinados el 22 de julio de 1936: un lasaliano en Madrid, tres maristas en Redueña (Madrid), cuatro carmelitas en Montoro (Córdoba) y seis carmelitas descalzos en Toledo. Continuar leyendoApedrearon el cadáver con cuanto tuvieron a mano los verdugos Al hermano Ireneo Jacinto, lasaliano burgalés residente en Madrid, le dispararon varias veces y después apedrearon el cadáver

Le encontraron un crucifijo y, sin mediar explicación, lo tirotearon El 20 de julio de 1936 es el primer día posterior al estallido de la guerra civil española en el que se producen martirios reconocidos

Facebooktwitteryoutube
Facebooktwitter

El 20 de julio de 1936 es el primer día posterior al estallido de la guerra civil española en el que se producen martirios reconocidos ya como tales por la Iglesia. En concreto, se ha beatificado hasta el momento a nueve religiosos asesinados ese día: tres carmelitas descalzos en Barcelona; dos dominicos más dos hermanas de la Caridad y un lasaliano en Madrid, y un salesiano en Sevilla. Continuar leyendoLe encontraron un crucifijo y, sin mediar explicación, lo tirotearon El 20 de julio de 1936 es el primer día posterior al estallido de la guerra civil española en el que se producen martirios reconocidos

Le rociaron de gasolina y lo tiraron al vacío Francisco de Paula López Navarrete, párroco de Orcera (Jaén) pidió que hicieran con él lo que pensaban hacer con las imágenes: lo tiraron al vacío

Facebooktwitteryoutube
Facebooktwitter

Ocho mártires del siglo XX en España nacieron un 2 de marzo; por el orden temporal de su muerte: un lasaliano palentino (para el que me referiré a la revolución en Palamós), un sacerdote secular tarraconense, un franciscano abulense, un sacerdote diocesano jiennense, un carmelita descalzo ilerdense, un marista turolense, una adoratriz abulense y un sacerdote secular valenciano.
Continuar leyendoLe rociaron de gasolina y lo tiraron al vacío Francisco de Paula López Navarrete, párroco de Orcera (Jaén) pidió que hicieran con él lo que pensaban hacer con las imágenes: lo tiraron al vacío

¿Quemado vivo? En su monasterio (Montserrat) ya no lo recuerdan El monje de Montserrat Pere Vallmitjana fue quemado vivo el 21 de febrero de 1937, según testigos de la Causa general. Su monasterio no parece recordarlo

Facebooktwitteryoutube
Facebooktwitter

El 21 de febrero de 1937 fue asesinado el monje de Montserrat Pere Vallmitjana. Resumiré además las historias de cuatro mártires de la Revolución Española nacidos un 20 de febrero, que quedaron ayer pendientes: dos maristas burgaleses; más un oblato de María Inmaculada y un agustino leoneses. Entre los mártires beatificados, además, cinco nacieron un 21 de febrero: el prior de los carmelitas toledanos, el vicario general de Jaén (asesinado en el Tren de la Muerte en Vallecas), el párroco de San Juan y San Vicente de Valencia, un franciscano de Almagro y un salesiano oscense. Continuar leyendo¿Quemado vivo? En su monasterio (Montserrat) ya no lo recuerdan El monje de Montserrat Pere Vallmitjana fue quemado vivo el 21 de febrero de 1937, según testigos de la Causa general. Su monasterio no parece recordarlo

Tres mártires, entre “unos 600” asesinados en Carrión de Calatrava Un mártir nacido un 17 de febrero está entre los asesinados en Carrión de Calatrava. Además un capuchino fue asesinado ese día por milicianos de UGT

Facebooktwitteryoutube
Facebooktwitter

Un capuchino mártir -fray Federico de Berga- fue asesinado en Barcelona el 17 de febrero de 1937. El día anterior, había sido apresado por milicianos de la UGT, según la biografía publicada antes de la beatificación de 26 capuchinos el 21 de noviembre de 2015. Además, 11 mártires de la guerra civil nacieron un 17 de febrero: dos pasionistas y el superior provincial de esa congregación -navarros los primeros y cacereño el último-, un salesiano ilerdense, un marianista guipuzcoano, un carmelita pontevedrés, el párroco de Turís (Valencia), una hermana de la Doctrina Cristiana barcelonesa, un escolapio valenciano y dos dominicos (uno leonés y otro asturiano). Continuar leyendoTres mártires, entre “unos 600” asesinados en Carrión de Calatrava Un mártir nacido un 17 de febrero está entre los asesinados en Carrión de Calatrava. Además un capuchino fue asesinado ese día por milicianos de UGT

Solo ocho hombres dispuestos a defender las iglesias de Cuenca Uno de los siete mártires nacidos un 8 de febrero reflexionaba sobre los pocos que en mayo de 1936 se presentaron a defender las iglesias de Cuenca

Facebooktwitteryoutube
Facebooktwitter

Siete mártires del siglo XX en España nacieron un 8 de febrero. Y en este caso está justificada la alusión al siglo y no (solo) a la guerra, ya que uno de ellos -superior de los carmelitas descalzos en Oviedo- fue asesinado por los revolucionarios en 1934. A los otros seis los mataron en la guerra civil: un agustino y una carmelita de la caridad guipuzcoanos, un redentorista alavés, un hospitalario abulense, el provincial de los oblatos -soriano-, y un trinitario vizcaíno. Continuar leyendoSolo ocho hombres dispuestos a defender las iglesias de Cuenca Uno de los siete mártires nacidos un 8 de febrero reflexionaba sobre los pocos que en mayo de 1936 se presentaron a defender las iglesias de Cuenca