14 de los 15 beatos del 11 de noviembre fueron víctimas de una matanza de presos del barco-prisión Río Segre en el cementerio de Torredembarra (Tarragona). A ellos se suma un claretiano asesinado en Lérida por negarse a blasfemar.
Ese día tampoco hubo fusilamientos en Paracuellos de Jarama, pero en la sesión de la Junta de Defensa de Madrid presidida por el comunista Antonio Mije, en la que el consejero de orden público Santiago Carrillo explica que las masacres se han interrumpido por las protestas de los diplomáticos, se acuerda dar un voto de confianza a Carrillo para que resuelva el asunto de las “evacuaciones”.
En Polonia, se conmemora el martirio de la beata religiosa Alicia Kotowska (1939); en Bulgaria, el del beato obispo Vicente Eugenio Bossilkov (1952). En Rusia, la Iglesia ortodoxa ha glorificado a 17 mártires de este día, de ellos 13 de 1918 (el sacerdote Nicolás Probatov y doce laicos: una mujer, Águeda, y once varones: Cosme, Víctor Krasnov, Nahum, Felipe, Juan, Pablo, Andrés, otro Pablo, Basilio, Alejo y otro Juan) y uno de los años 1930 (el sacerdote Juan Rudinsky), 1937 (el arcipreste Eugenio Ivashko), 1941 (el sacerdote Leónidas Muravyev) y 1945 (la laica Anastasia Lebedeva).
Cartel de la Beatificación de Vicente Renuncio y 11 compañeros mártires redentoristas en Madrid
A las 11 horas del sábado 22 de octubre de 2022 se celebra en la catedral madrileña de la Almudena la primera beatificación de religiosos redentoristas mártires del siglo XX en España. Con Vicente Renuncio y sus 11 compañeros asciende el número de santos y beatos mártires víctimas de la persecución religiosa desatada durante la Revolución española (1934-1939) a 2.109. En este documento excel pueden consultarse los principales datos de todos ellos (están ordenados por fecha de beatificación, por lo que los redentoristas aparecen en último lugar).
Los mártires no destacan por sus edades (entre los 27 y 77) o su lugar de nacimiento (todos del norte de España, cinco de ellos navarros, uno del pueblo vallisoletano de Alaejos, un alavés, cuatro burgaleses y un ponferradino), lo más destacado, prueba del odio revolucionario hacia la religión católica, es que tres de ellos (y además tres de los cuatro sacerdotes: Crescencio Ortiz, Ángel Martínez y Bernardo Saiz) fueron asesinados el mismo día 20 de julio de 1936 en que de hecho estalló en Madrid la guerra al producirse el asalto por parte de los revolucionarios al Cuartel de la Montaña, donde los supuestos aliados de la sublevación ni siquiera se habían sublevado formalmente, lo cual, lo mismo que el hecho de que se rindieran, no fue óbice para que fueran acto seguido asesinados, como tantos otros enemigos reales o imaginarios (caso de los mártires) de la revolución. Aparte los 19 hasta ahora beatificados de la revolución de 1934, los del 20 de julio son las víctimas más tempranas de la guerra hasta ahora beatificados (y con estos son 12).
Otros seis mártires beatificados nacieron un 22 de octubre: El dominico Vicente Rodríguez Fernández, asesinado en la primera jornada de sacas hacia Paracuellos en la que hay beatos; el alumno de Filosofía agustino Pedro Simón Ferrero, asesinado en el mismo lugar el día que más mártires se han registrado; el anciano mercedario Antonio Lahoz Gan; el sacerdote granadino Antonio García; el paúl orensano Benito Paradela Novoa; y en Sevilla -donde hubo mártires porque hubo Revolución y, aunque fuera rápidamente sofocada, mostró su talante perseguidor del catolicismo- el salesiano Antonio Fernández, ya citado en este blog.
En Francia, se conmemora a san Valerio de Langres (407, víctima de los vándalos) y san Lupencio (584). En Huesca es memoria obligatoria de las hermanas Nunilo y Alodia, vírgenes y santas mozárabes de padre musulmán y madre cristiana (851). En Rusia, la Iglesia ortodoxa ha glorificado a dos sacerdotes mártires de este día de 1918 (Pedro VyatkinConstantino Sukhov) y uno de 1937 (Constantino Aksenov).
El misionero tropical que animaba a los rehenes en la cárcel de Ventas
Cárcel de San Antón, antes Escuelas Pías, con entrada en la calle Farmacia de Madrid.
Hay siete mártires del siglo XX en España que nacieron un 20 de octubre, entre ellos el novicio hospitalario de 25 años Juan Alcalde Alcalde, al que habían hecho un simulacro de fusilamiento, y que fue el que con más fuerza gritó ¡Viva Cristo Rey! entre los presos de la saca de San Antón (Prisión Provincial de Hombres número 2) hacia Paracuellos el 28 de noviembre de 1936 (uno de ellos era el dramaturgo Pedro Muñoz Seca).
Hoy se conmemora en Turquía y Grecia el martirio de San Andrés «in Crisi» o «Calibita» (767, era cretense y murió en Constantinopla). En Rusia, la Iglesia ortodoxa ha glorificado al arcipreste Nicolás Kazansky (1942).
Paso de la Mala Dona, donde arrojaron al mar al beato Pedro Tomás.
Un mártir del siglo XX en España terminó su pasión el 10 de octubre de 1936: el carmelita descalzo Pedro de Alcántara (Pedro Tomás de la Virgen del Pilar) Fortón y de Cascajares, zaragozano de 48 años (nació el 26 de abril de 1888), que fue arrojado al mar en el Garraf (Barcelona) y beatificado en Roma el 28 de octubre de 2007. Esta fecha es, además aniversario de la beatificación en 1993 de Pedro Poveda y Victoria Díez, más los obispos de Almería y Guadix junto con siete lasalianos almerienses.
También es aniversario del martirio, en Ceuta, de los santos franciscanos Daniel, Samuel, Ángel, León, Nicolás, Hugolino y Domno (1226). En Polonia, se conmemora al beato obispo León Wetmanski, mártir del nazismo en 1941 y del beato sacerdote Eduardo Detkens, mártir en Austria en 1942. En Rusia, la Iglesia ortodoxa ha glorificado a cinco mártires: uno de 1918 (el sacerdote Demetrio Shishokin); dos de 1919 (el obispo Germán Kosolapov y el arcipreste Miguel Platonov) y dos de 1937 (el metropolita Pedro Polyansky y el sacerdote TeodoroBogoyavlensky).
Julia Angulo, dueña del piso 3º de la casa gris (Abascal 27) fue asesinada por acoger a religiosos paúles.
Seis mártires del siglo XX en España terminaron su pasión el lunes 28 de septiembre de 1936: en la provincia de Barcelona un seminarista, un carmelita descalzo y un hospitalario; en Valencia un jesuita más una terciaria capuchina -sor Francisca Javiera de Rafelbuñol– hermana del sacerdote asesinado el día anterior en Sagunto, y en Vallecas (Madrid) el vicenciano Saturnino Tobar.
En la República Checa se celebra en esta fecha a su patrón san Wenceslao I (935). En Rusia, la Iglesia ortodoxa ha glorificado a 13 mártires y un confesor de esta fecha: dos de 1918 (el arcipreste Juan Ilyinsky y la monja Eudokia Tkachenko), cuatro de 1921 (los sacerdotes Gregorio Troitsky, Andrés Kovalev, Gregorio Konokotin y Juan Yakovlev), un confesor de 1932 (el archimandrita Ignacio Biryukov), uno de 1935 (el sacerdote Demetrio Ignatenko) y siete de 1937 (cinco sacerdotes: Juan Borozdin, Pedro Petrikov, Nicolás Skvortsov, Nicolás Tsvetkov y Jacobo Leonovich; y una monja, María Rykov).
Ocho mártires del siglo XX en España fueron asesinados el lunes 7 de septiembre de 1936: dos lasalianos en Madrid, dos carmelitas descalzos -el hermano Marcelo de Santa Ana y el padre Antonio María de Jesús Bonet– en Barcelona, otro en Toledo -el padre Tirso de Jesús María, sobre el que se ha hecho un retrato que es todo un ejemplo de cómo mantener y fomentar la devoción a los mártires- y una carmelita de la caridad –Ascensión de San José de Calasanz Lloret, asesinada con su hermano Salvador, escolapio- en la provincia de Valencia; un franciscano –Félix Gómez-Pinto– en Guadalajara y otro –Pascual Fortuño, quien profetizó su martirio y cómo habían de matarlo- en Castellón.
Se celebra también el aniversario del martirio en Kosice (Eslovaquia) en 1619 de los santos jesuitas Melchor Grodziecki (polaco), Istvan Pongracz (húngaro) y Marcos Krizevcanin (croata). En Rusia, la Iglesia ortodoxa ha glorificado a un mártir de 1931 (el monje sacerdote Moisés Kozhin) y otro de 1938 (el sacerdote Vladimiro Moshchansky).
Testimonio de Miguel Torrens Roig sobre la identificación del cadáver de Irurita.
Hoy presento tres documentos interesantes sobre la guerra civil española: la condena a muerte de un religioso por la Generalitat de Catalunya, argumentando que había escondido a otros; una identificación del cadáver del obispo mártir Irurita y otra de que al obispo de Teruel lo quemaron vivo.
La condena a muerte (18 de noviembre de 1936, ejecutada el día 22) del superior de los carmelitas de Olot, Fernando Llobera Puigsech, se fundamenta en sus supuestas “actividades fascistas tendentes a sustraer la justicia revolucionaria a religiosos” (es decir, haberlos ocultado), según la sentencia (folio 42).
Testimonio de Miguel Torrens Roig sobre la identificación del cadáver de Irurita.
Sobre la identificación de Irurita, aporto esta declaración de Miguel Torrens Roig (folio 70) que no sé si ya era conocida, quien dice que la señora Tort identificó el cadáver “sin vacilación de ningún género”.
Testimonio de Francisco Barba Badosa sobre el martirio de Anselmo Polanco.
Sobre el obispo mártir de Teruel, Anselmo Polanco, ya era conocido por la documentación del lugar de su asesinato, que no tenía heridas y por tanto fue quemado vivo, pero aquí se vuelve a afirmar por boca del coronel Francisco Barba Badosa, quien sin embargo no fue testigo de los hechos (folio 77).
El jueves 30 de julio de 1936 vio morir a 34 mártires del siglo XX en España. El grupo más numeroso es el de los 15 hospitalarios de Calafell (Tarragona), seguido por los siete hermanos de La Salle asesinados en la Casa de Campo madrileña (los llamados mártires de la Editorial Bruño), más uno en Barcelona. En la localidad turolense de Castelserás, fueron asesinados el párroco y dos dominicos, a los que hay que sumar un religioso de la Congregación de la Misión en Alcorisa. La agenda trágica se completa con la muerte de un sacerdote diocesano en Tarragona –Rafael Martí Figueras– y otro en Toledo, dos carmelitas en Cabañas de la Sagra (Toledo), el salesiano Sergio Cid Pazo, arrojado de un tranvía en marcha en Barcelona, y en Blanes (Gerona) el religioso director del colegio de Santa María, Jaime Puig Mirosa, y Sebastián Llorens Telarroja un laico exalumno suyo.
Entre los 42 beatificados del día de Santiago de 1936, hay nueve claretianos martirizados en Lérida o Barcelona, cinco hermanos de las Escuelas Cristianas (La Salle) y dos carmelitas descalzos, ejecutados en Montcada i Reixac, cuyo cementerio terminará por ser el lugar más frecuentado para las ejecuciones extrajudiciales en esa provincia. Fuera de Cataluña, mataron al sacerdote escolapio de 67 años Dionisio María de Santa Bárbara Pamplona Polo en Monzón (Huesca), conocido como “el beato escolapio de Calamocha”. Otro grupo de cinco asesinados provenía del convento de Agustinos Recoletos de Motril (Granada). La fiesta del patrón de España vio la muerte de otros 20 beatos:
-En Talavera de la Reina (Toledo), un sacerdote y tres hermanos hospitalarios.
-Tres pasionistas de Daimiel en Urda (Toledo).
-Cuatro dominicos en Algodor (Madrid) y uno en la capital.
-Tres mercedarios en Lérida.
-Dos carmelitas descalzos y un sacerdote secular en la provincia de Tarragona.
-Dos monjes de Montserrat en la de Barcelona.
En Polonia, se celebra el aniversario de la muerte martirial de la beata María Teresa Kowalska (1941).
15 mártires del siglo XX en España fueron asesinados el 22 de julio de 1936: un lasaliano en Madrid, tres maristas en Redueña (Madrid), cuatro carmelitas en Montoro (Córdoba) y seis carmelitas descalzos en Toledo.