La mártir que se preparó a morir rezando el rosario con las demás presas Ana María Aranda, de Denia, se preparó a morir rezando el rosario todos los días con las presas en la Cárcel de Mujeres de Valencia, hasta que fue fusilada

Zona al este del cementerio de Paterna, conocida durante la guerra como Picadero.
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Cuatro mártires del siglo XX en España terminaron su pasión el 14 de octubre de 1936: la laica dianense Ana María Aranda y tres claretianos martirizados en Torrelavega (Cantabria): los religiosos Félix Barrio y
Joaquín Gelada, más el sacerdote Isaac Carrascal.

En esta fecha se conmemora también el martirio de san Calixto, papa (222); el del beato sacerdote Jacobo Laigneau de Langellerie en Francia (1794); en Polonia y Alemania, el de los beatos sacerdotes Estanislao Mysakowski y Francisco Roslaniec (1942); en Ucrania el del beato sacerdote Roman Lisko (1949). En Rusia, la Iglesia ortodoxa ha glorificado a seis mártires de esta fecha: uno de 1918 (el arcipreste Alejo Stavrovsky), uno de 1920 (el sacerdote Miguel Vologodsky) y cuatro de 1937: el laico Juan Artemov, los arciprestes Alejandro Agafonikov y Nicolás Kuligin, más el sacerdote Jorge Arkhangelsky.

Soltera y de 48 años, Ana María Aranda Riera procedía de una familia distinguida de Denia (Alicante) y pertenecía a varias asociaciones, incluida la Acción Católica. Fue conducida a la Cárcel de Mujeres de Valencia, donde se preparó para morir, rezando el rosario todos los días junto con otras compañeras de prisión. El 14 de octubre de 1936, a las 4 de la mañana, fue ametrallada en el Picadero de Paterna.

El matadero de Valencia

Paterna fue el matadero de los revolucionarios en Valencia, en sustitución de la Playa de El Saler, al modo como lo fueron Paracuellos, Aravaca, Rivas, etc, en Madrid, en sustitución de los parques de la capital; o como lo fue el cementerio de Montcada i Reixac en Barcelona en sustitución de la carretera de L’Arrabassada. En Paterna fueron ejecutados 57 de los mártires beatificados hasta 2017.

El lugar de fusilamiento apodado durante la guerra Picadero recibe hoy el nombre de Paredón de España.
El lugar de fusilamiento apodado durante la guerra Picadero recibe hoy el nombre de Paredón de España.

Contrastando un mapa de 1958 he podido comprobar que lo que durante la guerra se llamó Picadero de Paterna está situado al este del cementerio y es lo que hoy llaman Paredón de España, por haber sido lugar de fusilamiento también en la posguerra.

Al ser detenido no pronunció una sola palabra

El claretiano Félix Barrio y Barrio, martirizado (y beatificado en Barcelona el 21 de octubre de 2017) junto con los otros dos religiosos ya biografiados, había nacido el 1 de noviembre de 1883 en Villafranca Montes de Oca (Burgos), por lo que le faltó medio mes para cumplir los 53 años. Residía en Castro Urdiales desde 1928 y según la biografía de la beatificación, aunque desde el 20 de julio de 1936 el superior de su comunidad permitió que buscaran refugio, él se quedó en el colegio:

Beato Félix Barrio.
Beato Félix Barrio.

En aquel ambiente tan hostil, lleno de rojos, el H. Barrio demostró su piedad mariana, sobre todo con el rezo del Santo Rosario incluso en la presencia de aquellos.

El 18 de agosto el H. Barrio se unió a los PP. Gelada y Carrascal refugiados en la casa del hortelano del asilo. Allí hacían vida de comunidad, observando el reglamento con sus horarios, rezos y silencio como si estuvieran en la propia residencia. Cuando llegó al asilo sólo tenía lo puesto y el calzado era viejo y muy deteriorado, tanto que la M. Superiora le dio unas botas (zapatillas) negras de fuelle de paño de una monja.

Llamaba la atención su comportamiento, su modestia, su silencio, su sumisión y su frecuente aceptación de la voluntad de Dios. Las Hermanas recuerdan que cuando le daban noticias poco tranquilizadoras, el H. Barrio solía responder:

Hágase la voluntad de Dios.

El día 13 de octubre de 1936 hacia las once de la mañana fue apresado junto con los PP. Gelada y Carrascal. Al ser detenido no pronunció una sola palabra. Siguió la misma suerte que los citados Padres, tal como se ha expuesto anteriormente.

La ropa que llevaba el H. Barrio estaba marcada con H. N. 9, que junto con dichas botas permitieron la identificación del cadáver porque estaba tan mutilado que no acertaban a reconocerlo.

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