El párroco de Cheste, torturado en la plaza mayor antes de su ejecución José González Huguet tuvo que esconderse desde el 6 de abril de 1936; se entregó para evitar represalias a terceros y fue torturado antes de su ejecución

Plaza mayor (Dr. Cajal) de Cheste.
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Siete mártires del siglo XX en España terminaron su pasión el 12 de octubre de 1936: tres claretianos en Barcelona -el religioso José Casals Badía más los sacerdotes Miguel Codina y Juan Codinach Espinalt-; en Valencia el hermano capuchino Pedro Salcedo Puchades (fray Pacífico de Valencia), el párroco de Cheste, José González Huguet, más el laico Rafael Lluch Garín, y en Almería el párroco Bartolomé Caparrós García.

En Rusia, la Iglesia ortodoxa ha glorificado como mártir de este día de 1934 a Juan Pommer, arzobispo de Riga.

Beato Miguel Codina.
Beato Miguel Codina.

Miguel Codina Ventayol, nacido el 8 de noviembre de 1909 en Artés (Barcelona), tenía 26 años cuando lo mataron en  Malla (Barcelona). Sacerdote desde 1934, era profesor de su congregación en Cervera (Lérida) y según la biografía de la beatificación llegó a Vic el 18 de julio de 1936 desde Barcelona para leer libros y estudiar griego:

El día 21, al dispersarse la comunidad, se refugió en la casa del chantre Canónigo de la Catedral, D. José Sellas, que le facilitó algo de ropa. Al día siguiente se trasladó a la casa de campo La Serra de Taradell. A primeros de agosto se trasladó a la masía del Vivet de Taradell donde había otros Misioneros y de donde habían salido cinco estudiantes argentinos. Dos o tres veces, por medio del H. Costa, sacó pase para ir a Vich, pero no se atrevió a ir. El 13 de agosto fue a Vich para encontrarse con su padre, quien le comunicó que no estaría seguro en el pueblo natal de Artés y por las malas noticias oídas en Vich tuvo que volverse rápidamente a el Vivet, dejando encargado a un hermano suyo la tramitación de los documentos para marchar a Italia. Él era tan optimista en este asunto que lo daba por hecho. Ya era muy tarde.

Ese mismo día 13 de agosto los rojos practicaron un registro en el Vivet con el acostumbrado interrogatorio. El P. Codina dijo que era estudiante y profesor, pero no que era sacerdote. Como le vieron joven le creyeron. Pero, con sarcasmo, mostrándole un revólver, le preguntaron para qué servía. Les intimaron que no se movieran de allí, pues pagaría su responsabilidad el dueño de la casa, D. José Franch. Al marcharse les hicieron trizas los pases. Para no comprometer la vida del dueño no se movieron. Mientras vivían en esta casa hacían vida retirada de intensa piedad.

Pero el P. Codina intentó obtener un pase del comité de Taradell y aún intentó por teléfono hacer intervenir a su hermano de Barcelona que al parecer tenía alguna posibilidad ante la Generalidad. Estos trámites, de forma involuntaria, hicieron conocer al comité de Vich el paradero de los Misioneros.

El día 8 de octubre por la mañana se presentaron en auto unos revolucionarios del comité de Vich, preguntando por los religiosos que se hospedaban en la casa y como les dijeran que estaban bajo el comité de Taradell, dos se quedaron de vigilancia para que nadie se escapara y los otros se volvieron a Vich. El P. Codina se desprendió de los objetos de algún valor como el reloj, dinero, anteojos, menos del rosario, pues quería morir con él en las manos. Después de un rato volvieron en dos autos con más gente armada y sin dar explicaciones se llevaron a los PP. Codinach y Codina y al H. Casals, que sin resistencia se entregaron a sus asesinos. Uno de ellos entonces dijo:

¡Cuántas veces han querido acabar con esta mala hierba, y no han podido! Pero esta vez, nos aseguraremos.

Los llevaron a la cárcel. Al P. Codina lo sacaron junto con el P. Codinach en la noche del 11 al 12 y los fusilaron en la carretera de Barcelona donde empalma la de Manresa, en el término municipal de Malla, en cuyo cementerio fueron enterrados.

Beato Juan Codinach.
Beato Juan Codinach.

Su compañero de martirio (y de beatificación en Barcelona el 21 de octubre de 2017), el padre Juan Codinach Espinalt, había nacido el 28 de mayo de 1872 en Mura (Barcelona), y contaba por tanto 64 años. Había sido coadjutor, como sacerdote diocesano, en la localidad barcelonesa de Esparraguera, y ya como claretiano, misionero en
la prefectura apostólica de Chocó (Colombia) desdes 1909 hasta 1912, cuando por motivos de salud fue destinado a Berga y en 1915 a Vic, donde estuvo hasta su muerte, frente a la cual dio muestras de abandono en las manos de Dios, según relata la biografía de la beatificación:

Salió del convento el día 20 de julio de 1936 por la tarde junto con los PP. Arner y Navarro, los novicios y aspirantes como para un paseo ordinario, corriendo la misma suerte que ellos hasta el día 24 de julio en que fue a la masía el Vivet con el H. Costa, antiguo mozo en el lugar, donde estuvo hasta su detención.

Durante la estancia en esta masía vivió confiado en la divina Providencia, igual que el P. Codina, pero con la constante amenaza de sobresaltos de los revolucionarios. A diferentes horas del día rezaba las tres partes del rosario con la familia, a la que también hacía la lectura espiritual. Dejó gran ejemplo de su confianza en la divina providencia:

Si ahora se presentaran los del comité y se nos llevaran, es que sería la voluntad de Dios, porque no se mueve una hoja sin que él lo permita.

El día 13 de agosto tuvo lugar uno de los temidos registros de los revolucionarios del comité de Taradell para ver a los Misioneros. Se presentó el P. Codinach a quien preguntaron de sopetón:

¿Quién sois vos?

Soy Juan Codinach.

¿De dónde eres?

Soy de Mura

¿Tenéis dinero en la caja de ahorros?

¡No!

A continuación les conminaron a los Misioneros a no moverse del lugar so pena de la vida del dueño. Ante tal amenaza obedecieron.

Allí estuvieron hasta el 8 de octubre, en que, junto con el P. Codina y el H. Casals, los milicianos los condujeron a la cárcel de Vich. El P. Codinach fue reconocido al bajar del coche a la puerta de la cárcel.

Plaza mayor (Dr. Cajal) de Cheste.
Plaza mayor (Dr. Cajal) de Cheste.

De 62 años, natural de Alacuás y sacerdote desde 1898, José González Huguet fue coadjutor en Sueca y Paterna (Valencia), luego regente de Puçol y párroco de Cheste, donde estuvo 25 años. Cuando llevaba cuatro, se incendió la parroquia y salvó la Eucaristía con riesgo de su vida, reconstruyendo luego la iglesia base de limosnas.

El 19 de marzo de 1936, el Frente Popular le instó a abandonar la parroquia, lo que hizo el 6 de abril tras ser esta asaltada. se refugió hasta el 5 de julio, día en que pudo celebrar misa rodeado de sus feligreses. En la guerra, al ser amenazada la familia que lo escondía, se presentó voluntariamente a la autoridad.

Encerrado en la cárcel y liberado al poco a condición de no ausentarse, fue detenido de nuevo y llevado ante el comité. Lo pasearon por toda la población mientras lo insultaban, le rasgaban los vestidos y las carnes y lo pinchaban con navajas. Le cortaron las orejas y lo sometieron a otras torturas en la plaza mayor del pueblo. Él mientras tanto callaba y oraba. En la madrugada del 12 de octubre, junto a la vía del tren, le dispararon 18 tiros.

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