Hay que matar a todos los curas, decía la chica que lo denunció a la CNT El padre Eladio se refugió en una pensión donde trabajaba una muchacha que decía que había que matar a todos los curas; lo delató y vinieron a por él


El mártir vicenciano Vicente Queralt.
El mártir vicenciano Vicente Queralt.

Entre los siete beatificados que nacieron un 16 de noviembre, están, en el orden en que fueron asesinados, el franciscano padre Alfonso López; el padre Eladio López, de los Sagrados Corazones, al que denunció una empleada de la pensión en que se refugió, que decía que había que matar a todos los curas; el marista José Valencia Janices, primer beato de Paracuellos; el operario diocesano padre Josep Pla; el salesiano Federico Cobo Sanz, de solo 16 años;  el hospitalario Leandro Aloy; y el de más reciente beatificación, el sacerdote paúl Vicente Queralt.

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Canten al Señor por el don tan grande y señalado como es el martirio En carta a su familia, el joven claretiano Ramón Illa les pedía que agradecieran a Dios "el don tan grande y señalado como es el martirio"


Seis mártires del siglo XX en España dieron su vida el 25 de octubre de 1936: cuatro religiosas asesinadas junto con su anciana madre (de casi 84 años, no quiso separarse de ellas) en Alzira (Valencia) y el operario diocesano Recaredo Centelles, a quien sus propios asesinos le pidieron la bendición antes de rematarlo. Esta fecha es también aniversario de la primera beatificación de más de un centenar de mártires de la Revolución española, que tuvo lugar el 25 de octubre de 1992.

Fue la cuarta beatificación de mártires del siglo XX en España, y con sus 122 beatificados triplicaba los 40 hasta entonces beatificados en las ceremonias de 1987 (3 carmelitas), 1989 (26 pasionistas de Daimiel) y 1990 (10 lasalianos y un sacerdote pasionista: los 10 mártires de Turón ya canonizados con san Jaime Hilario). También fue la primera con más de una causa, ya que eran dos grupos: los 71 hospitalarios -entre ellos los primeros mártires colombianos– de la causa encabezada por Braulio María Corres y los 51 claretianos de Barbastro, causa encabezada por Felipe de Jesús Munárriz.

La beatificación levantó cierta polémica de la que solo he encontrado (en ABC el 7 de noviembre de 1992, página 89) una huella, referida a una carta pastoral publicada entonces por el arzobispo de Valladolid, Monseñor José Delicado Baeza, que titulo nada menos que “Víctimas inocentes, héroes rojos y mártires cristianos”.

Entre los mártires claretianos estaba Ramón Illa, que al despedirse de su familia les pidió: “canten al Señor por el don tan grande y señalado como es el martirio que el Señor se digna concederme”. Continuar leyendoCanten al Señor por el don tan grande y señalado como es el martirio En carta a su familia, el joven claretiano Ramón Illa les pedía que agradecieran a Dios “el don tan grande y señalado como es el martirio”

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El mártir anónimo de Siétamo fotografiado por Juan Guzmán La foto que Juan Guzmán tomó en Siétamo (Huesca) a un mártir anónimo sigue sin publicarse, ya que EFE puso ese pie a la foto de un miliciano


El 24 de octubre de 1936 fue asesinado uno de los hasta ahora beatificados como mártires del siglo XX en España: el sacerdote paúl Amado García Sánchez, que confesó a 300 presos y fue condenado a muerte por celebrar misa. Puesto que ya está biografiado en este blog, dedico el resto de esta entrada al mártir anónimo de Siétamo, al que me referí de nuevo al saberse que la foto que supuestamente le hizo antes de morir el fotógrafo Juan Guzmán no ha salido a la luz y la que se publicó con ese pie de foto correspondía a un miliciano.


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Confesó a los católicos que iban a ejecutar, a él le dejaron vivir dos días más Enrique Morant, perseguido desde la victoria del Frente Popular, confesó a los católicos en Bellreguard, donde no dejaron ni los cimientos de la iglesia


Dos maristas -los hermanos Valente José y Eloy José– asesinados en Castellón, un sacerdote diocesano en Valencia, un operario diocesano –Sebastiá Segarra– en Barcelona y un benedictino en Madrid son los cinco mártires beatificados del lunes 5 de octubre de 1936.
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Vengadme como cristianos: devolviendo bien Bartolomé Blanco, patrón de la juventud católica cordobesa, pidió a su familia que respondieran perdonando y devolviendo bien a sus asesinos


El número de los beatificados entre quienes hallaron muerte violenta el 2 de octubre de 1936 asciende a 18: cuatro salesianos -entre ellos, Enrique Saiz y Pedro Artolozaga– y un sacerdote -el padre Isidoro– de los Sagrados Corazones en Madrid; en Alicante dos sacerdotes que eran hermanos y una catequista y obrera (Florencia Caerols); dos sacerdotes, también hermanos, en Almería; una servita y un salesiano en Valencia; un escolapio y un operario diocesano –Isidoro Bover– en Castellón; dos dominicos en el barco prisión Cabo Quilates, en Bilbao; un claretiano en Fernán Caballero (Ciudad Real) –Felipe González-Heredia Barahona, el último de los asesinados allí- y un laico en Jaén. Continuar leyendoVengadme como cristianos: devolviendo bien Bartolomé Blanco, patrón de la juventud católica cordobesa, pidió a su familia que respondieran perdonando y devolviendo bien a sus asesinos

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Perdonó a sus asesinos, que luego expulsaron de casa a su octogenaria madre El sacerdote Juan Ventura, de 61 años, cuando le fusilaban pidió permiso para hablar y perdonó a sus asesinos, que luego saquearon su casa


Tres beatos hay entre los asesinados el jueves 17 de septiembre de 1936: un laico -el ferroviario Álvaro Santos Cejudo– en Ciudad Real, un terciario capuchino –Timoteo Valero– en Madrid y un sacerdote secular en Castellón.
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No ocultó que era religioso, porque “nada es más hermoso que morir por Cristo” A fray Pedro de Alcántara trataron de presentarlo como un pobre en un registro, pero él no ocultó que era religioso y lo detuvieron para matarlo


Seis son las personas beatificadas entre las asesinadas el viernes 11 de septiembre de 1936: un sacerdote diocesano en la provincia de Valencia, un religioso hospitalario en Barcelona, un operario diocesano en la provincia de Tarragona y otro en la de Castellón, más un franciscano en la de Murcia y el estudiante ovetense de 24 años Antonio González Alonso, ejecutado por no pisar un cuadro religioso.
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Fue al comité preguntando: ¿es aquí donde matan a los sacerdotes? Ante las amenazas de muerte por esconder sacerdotes, el operario diocesano Tomás Cubells fue al comité preguntando: ¿Es aquí donde matan a los sacerdotes?


Cinco son los beatificados entre los fusilados del jueves 10 de septiembre de 1936: un lasaliano –Félix España Ortiz– en la provincia de Barcelona, un operario diocesano en la de Tarragona, un dominico en Madrid, un joven sacerdote diocesano –Miguel Beato Sánchez, que sufrió tres días de terrible calvario- en la provincia de Toledo y otro en la de Almería.
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Arrojados vivos a un pozo minero y rematados con dinamita El marista hermano José de Arimatea y otros presos fueron arrojados con las manos atadas a un pozo minero, donde los remataron con dinamita


Diez de los asesinados el viernes 4 de septiembre de 1936 han sido beatificados: tres sacerdotes granadinos en Almería, un franciscano y un sacerdote diocesano –Fray Buenaventura Muñoz y Pedro Sánchez Barba– en la provincia de Murcia, un trinitario en la de Jaén, un sacerdote secular –Francisco Sendra– en la de Alicante, un capuchino en la de Valencia, un operario diocesano en la de Castellón y un marista en Asturias.
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El predicador mártir que había congregado a 40.000 adoradores nocturnos El padre Gonzalo Barrón era muy conocido por predicar en el Cerro de los Ángeles y había llegado a congregar a 40.000 adoradores nocturnos


Cinco son los beatificados entre los que fueron asesinados el miércoles 2 de septiembre de 1936: un sacerdote de los Sagrados Corazones en Madrid; otro de la Congregación de Hijos de la Sagrada Familia en Cervera (Lleida); el sacerdote diocesano Martín Salinas Cañizares, de Almería; el operario diocesano –Lorenzo Insa Celma– en Tortosa; y un hermano de La Salle -el hermano Esiquio José– en la provincia de Girona.
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