Ocho son los mártires del siglo XX en España ya beatificados que nacieron un 12 de enero: un sacerdote mercedario turolense -Manuel Sancho, con cuyo asesinato y el del comendador del Olivar, el 7 de agosto de 1936, termina la peripecia de unos monjes que pretendieron andar 150 kilómetros hacia Zaragoza (ambos fueron beatificados en 2013)-, un lasaliano leonés martirizado en Valdepeñas (Ciudad Real) y otro gerundense asesinado en Tarragona, un sacerdote diocesano granadino, un dominico alavés al que mataron en Madrid, una capuchina clarisa mártir en Valencia con sus tres hermanas religiosas y su madre de 83 años, y dos agustinos -uno burgalés y otro leonés- asesinados en Paracuellos.
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Cinco mártires del siglo XX en España nacieron un 9 de enero. Por orden de sus fechas de martirio son: un gerundense canónigo en Tarragona; un vallisoletano carmelita en Toledo; un setabense claretiano en Barbastro; un lasaliano palentino en Girona; y un sacerdote agustino zamorano en Santander.
Entre los ocho mártires nacidos un 30 de diciembre está una de las tres carmelitas de Guadalajara que el 29 de marzo de 1987 se convirtieron en las primeras mártires de la Guerra Civil beatificadas: Jacoba (María Pilar de San Francisco de Borja) Martínez García, que murió repitiendo: “¡perdónales, perdónales!”.
El caso del mártir del 22 de diciembre, el agustino Epifanio Gómez Álvaro, arrojado a la Bahía de Santander, me da pie para aclarar que no todas las historias adjudicadas al terror rojo son ciertas, y en concreto que desde el Faro de Santander no se arrojó a nadie.
Del 18 de diciembre han recibido el título de mártires dos sacerdotes agustinos muertos en Cantabria: Eugenio Cernuda Febrero, de 36 años, y Miguel San Román Fernández, de 57, fueron sacados de una pensión el 18 de diciembre de 1936 y fusilados aquella misma noche en el cementerio de Ciriego (municipio de Santander).
Dado que el primero era de natural de la provincia de Valladolid, aprovecho para ampliar la información sobre los 24 mártires vallisoletanos del siglo XX en España.
Tres mártires del siglo XX en España nacieron un 16 de diciembre: Narciso Basté Basté, director del Patronato de la Juventud Obrera de Valencia, el claretiano Eusebio de las Heras Izquierdo y el laico profeso agustino José Dalmau Regás.
Además de un sacerdote paúl martirizado el 12 de diciembre de 1936, hay seis más nacidos en la fiesta de la Virgen de Guadalupe; entre ellos Magdalena Fradera Ferragut, asesinada junto con dos hermanas suyas (de sangre y en religión). Cuando sus familiares fueron a indagar lo sucedido con ellas, les respondió el responsable del comité de Sant Martí de Riudarenes (Girona): “No ha de quedar un solo sacerdote ni una sola monja”.
El 4 de diciembre de 1936 fueron asesinados, ahogándoles en la Bahía de Santander, cinco trapenses de la abadía de Cóbreces, cuyos martirios fueron reseñados al hablar de sus compañeros el 3 de diciembre. En Wiki Martyres puede leerse la página sobre esta causa. Los cinco del día de hoy son (todos religiosos profesos, menos el que comparte apellido con el autor de esta noticia, que era novicio): Ezequiel Álvaro de la Fuente, Eulogio Álvarez López, Robustiano (fray Bienvenido) Mata Ubierna, Jacinto (fray Eustaquio) García Chicote, Francisco (fray Ángel) de la Vega González.
De los 74 beatificados del día 30 de noviembre, 68 murieron en Paracuellos de Jarama, hacia donde hubo sacas de las prisiones de San Antón y Ventas. Los otros seis eran dos monjes de Montserrat, un dominico y un paúl en Barcelona, más una seglar en la provincia de Valencia y un capuchino en la de Alicante.
De los 53 mártires del 28 de noviembre, uno fue asesinado en Paterna (Valencia), otro en Vicálvaro (Madrid), y 51 en Paracuellos junto con Pedro Muñoz Seca en la “primera” saca de Carrillo. Muñoz Seca es uno de los 16 seglares de la Causa de canonización de Eduardo Ardiaca y 43 compañeros de la diócesis de Alcalá, introducida el 12 de noviembre de 2016; entre los laicos está también el político Ricardo de la Cierva (hermano del inventor del autogiro y padre del historiador). Sobre el asesinato del dramaturgo han escrito recientemente Manuel Ortega y sobre Paracuellos Julián Herrero con datos de José Manuel de Ezpeleta. Entre las historias de tantos mártires de Paracuellos se publicó ese día la de Juan Bautista Arnau, adorador nocturno emigrado desde Ulldecona (Tarragona) y que había prosperado como óptico en Madrid.