En un mes no habló ni una docena de palabras, solo rezaba rosarios Fray Benito María de Burriana rezaba rosarios continuamente en la casa donde estuvo refugiado y de donde salió hacia el martirio

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Además de a los cuatro nacidos el 26 de noviembre, me referiré a los mártires sevillanos de la Guerra Civil ya beatificados. En 2014, el arzobispo hispalense anunció la apertura de causas para 20 candidatos a beatos. No es cierto por tanto que no se hayan emprendido causas en Sevilla
Los nacidos un 26 de noviembre son, en el orden en que los asesinaron, un dominico leonés asesinado en Calanda, un sacerdote diocesano granadino, un amigoniano que en su refugio rezaba rosarios continuamente, y un hospitalario que había sido confitero en Ledesma (Soria).

Felicísimo Díez González, de 28 años, natural de Devesa de Curueño (León), fue uno de los siete dominicos asesinados el 29 de julio de 1936 en Calanda (Teruel) y beatificados en 2001 con los mártires valencianos.

José Lara Garzón, sacerdote de 60 años natural de Montefrío (Granada), era coadjutor de Berja (Almería) y, siempre en la misma provincia, fue asesinado el 31 de agosto de 1936 en el Pozo de la Lagarta (Tabernas) y beatificado el 25 de marzo de 2017 en Roquetas de Mar.

En un mes no habló ni una docena de palabras, solo rezaba rosarios
José Manuel Ferrer Jordá (Fray Benito María de Burriana), hermano terciario capuchino de la Virgen de los Dolores, asesinado en la Masía de Calabra (Turís, Valencia) el 16 de septiembre de 1936 y beatificado en 2001. Según la web que le dedican los amigonianos, “nació en Burriana (Castellón) el 26 de noviembre de 1872. En su pueblo natal aprendió las primeras letras y participó en asociaciones parroquiales.
El 21 de junio de 1890 ingresó en el noviciado de los Terciarios Capuchinos y dos años después, el 27 de mayo de 1892, hizo su profesión religiosa. El 5 de junio de 1898 emitió sus votos perpetuos, permaneciendo de por vida como religioso coadjutor.
Desarrolló su ministerio, durante 25 años largos, en las escuelas de reforma de Madrid, Sevilla y Zaragoza, siguiendo el pensamiento del P. Fundador. En el verano de 1932 pasó a formar parte de la fraternidad del Colegio Fundación Caldeiro, de Madrid, donde le sorprendió la guerra.
Expulsado del centro, que inmediatamente fue transformado en checa, fray Benito buscó amparo en su pueblo natal. Vino a los suyos, pero los suyos no lo recibieron, razón por la que dirigió sus pasos a Torrent hallando acogida, juntamente con su hermano Laureano, en casa de la piadosa señora Trinidad Navarro.
“De fray Benito Mª de Burriana –escribe Trinidad Navarro– le diré que vino a casa el 14 de agosto de 1936 y salió hacia la cárcel el 14 de septiembre. Este santo varón, en todo el tiempo, no hablaría ni una docena de palabras. Su conversación era con la Reina de los Cielos. El 12 de septiembre, festividad del Dulce nombre de María, rezó diecinueve partes del rosario”. Fray Benito no participó en política, tampoco se le hizo juicio alguno. Fue asesinado en la Masía de Calabarra de Turís (Valencia).
Fray Benito fue un religioso sencillo, austero, de palabra breve y muy devoto de la Eucaristía y de la Virgen de los Dolores. En el apostolado de la misión específica se mostró siempre como sencillo y bondadoso zagal del Buen Pastor. Conseguía más cambios en sus muchachos por el testimonio de su persona que por enseñanzas que les proporcionaba”.

Pedro María Alcalde Negredo, de 58 años, confitero natural de Ledesma (Soria), que tras quedarse viudo ingresó en la Orden Hospitalaria de los Hermanos de San Juan de Dios (Hospitalarios) en Ciempozuelos, fue martirizado en Paracuellos de Jarama el 28 de noviembre de 1936 y beatificado el 25 de octubre de 1992.

28 beatos hispalenses
Mencionaré a 28 beatos nacidos o muertos en la provincia de Sevilla, o beatificados en causas promovidas por esa diócesis. La mayoría procede de la causa de la provincia hispalense de los salesianos, que ocupan las letras H-K-L-M (números 43 a 63) de la causa de Enrique Saiz:

Antonio Tomás Fernández Camacho, 43 años, de Lucena (Córdoba), Sacerdote salesiano de la comunidad del colegio de la Santísima Trinidad de Sevilla, asesinado en esa ciudad el 20 de julio de 1936, beatificado el 28 de octubre de 2007, en la causa de Enrique Saiz y 62 compañeros salesianos.

José Limón Limón, de 43 años, nacido en Villanueva del Ariscal (Sevilla), salesiano de la comunidad de Morón de la Frontera, martirizado en esa localidad sevillana el 21 de julio de 1936 y beatificado en la misma causa que el anterior.

José Blanco Salgado, de 43 años, salesiano coadjutor de la comunidad de Morón de la Frontera, muerto y beatificado en las mismas circunstancias.

Antonio Dionisio Torrero Luque, sacerdote salesiano, director de la comunidad de Ronda (Málaga), asesinado en esa ciudad el 24 de julio de 1936, y beatificado en la misma causa que los anteriores.

Antonio Enrique Canut Isús, de 62 años, sacerdote salesiano de la comunidad de Ronda, en las mismas circunstancias.

Juan Luis Hernández Medina, de 23 años, seminarista salesiano de la comunidad de Ronda, asesinado el 28 de julio.

Honorio Hernández Martín, de 30 años, subdiácono salesiano de la comunidad de Ronda, en las mismas circunstancias.

Pablo Caballero López, de 32 años, sacerdote salesiano de la comunidad de Ronda, en las mismas circunstancias.

Miguel Pascual Molina de la Torre, de 49 años, sacerdote salesiano de la comunidad de Ronda, en las mismas circunstancias.

Antonio Mohedano Larriva, de 41 años, sacerdote salesiano de la comunidad de Ronda, asesinado el 2 de agosto en Ronda.

Gerónimo (Luis de Valencina) Limón Márquez, sacerdote capuchino de 51 años, natural de Valencina de la Concepción (Sevilla), asesinado en Antequera (Málaga) el 3 de agosto de 1936 y beatificado en Tarragona el 13 de octubre de 2013.
Victoria Díez y Bustos de Molina, de la Institución Teresiana, natural de Sevilla y de 32 años, asesinada en Hornachuelos (Córdoba) el 12 de agosto de 1936, fue beatificada el 10 de octubre de 1993 junto con el padre Pedro Poveda.

Antonio María Martín Povea, sacerdote carmelita de 48 años, nacido en El Saucejo (Sevilla), asesinado en el convento de Hinojosa del Duque (Córdoba) el 14 de agosto de 1936 y beatificado en Tarragona el 13 de octubre de 2013.

José María Ruiz Cardeñosa, sacerdote carmelita de 34 años, nacido en Osuna (Sevilla) y asesinado en la Cruz de la Media Legua de Hinojosa del Duque (Córdoba) el mismo día que el anterior, con quien fue beatificado.

Francisco Míguez Fernández, sacerdote salesiano de la comunidad de las Escuelas de San Bartolomé de Málaga, de 49 años, asesinado el 15 de agosto de 1936 en la calle Camino Suárez de Málaga, y beatificado en 2007 con los otros salesianos de la provincia hispalense.

Antonio Rodríguez Blanco, sacerdote diocesano de 59 años, cooperador de la comunidad salesiana de Pozoblanco (Córdoba), asesinado en esa localidad el 16 de agosto y beatificado con los salesianos.

Eliseo María Camargo Montes, sacerdote carmelita natural de Osuna y de 49 años, asesinado en la Cruz de la Media Legua de Hinojosa del Duque (Córdoba) el 18 de agosto y beatificado en 2013.

Manuel Fernández Ferro, sacerdote salesiano de la comunidad de las Escuelas de San Bartolomé de Málaga, martirizado en el cementerio de Málaga el 25 de agosto.

Félix Paco Escartín, sacerdote oscense de la misma comunidad, de 69 años, martirizado el 31 de agosto en el camino de la Pellejera (Málaga).

Tomás Alonso Sanjuán, salesiano coadjutor de la misma comunidad, fusilado en el cementerio de San Rafael de Málaga el 31 de agosto.

Teresa Cejudo Redondo, madre de familia de 45 años, cooperadora de la comunidad salesiana de Pozoblanco (Córdoba), asesinada en su pueblo el 20 de septiembre y beatificada con los salesianos hispalenses.

Rafael Rodríguez Mesa, salesiano coadjutor de la comunidad de las Escuelas de San Bartolomé de Málaga, de 23 años, martirizado en el cementerio de San Rafael de Málaga el 24 de septiembre.

Esteban García García, salesiano coadjutor de la misma comunidad, de 34 años, muerto en las mismas circunstancias.

Antonio Pancorbo López, sacerdote salesiano de la misma comunidad, de 40 años, asesinado en las mismas circunstancias.

Manuel Gómez Contioso, sacerdote salesiano de 59 años, de la misma comunidad y martirizado en las mismas circunstancias.

Bartolomé Blanco Márquez, laico de 21 años, cooperador salesiano de la comunidad de Pozoblanco (Córdoba), catequista y secretario de la Acción Católica, fusilado en Jaén el 2 de octubre y beatificado con los salesianos hispalenses.

Ángel Ramos Velázquez, de 60 años y natural de Sevilla, coadjutor salesiano de la comunidad de Sarriá (Barcelona), asesinado en la ciudad condal el 11 de octubre de 1936 y beatificado el 11 de marzo de 2001 en la causa de José Aparicio (apartado I).

Antonio Martínez Gil-Leonis, natural de Montellano (Sevilla) y de 20 años, novicio de la Orden Hospitalaria de los Hermanos de San Juan de Dios (Hospitalarios) en Ciempozuelos (Madrid), asesinado en Paracuellos de Jarama el 30 de noviembre de 1936 y beatificado el 25 de octubre de 1995.

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