¿No blasfemas? Pues te matamos Al seminarista de 20 años Manuel Aranda, natural de Monte Lope Álvarez (Jaén), sus guardianes le pusieron ante el dilema: ¿Blasfemas, sí o no?

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Cinco mártires del siglo XX en España nacieron un 22 de marzo: un sacerdote secular tarraconense, un seminarista jiennense, un párroco ilerdense, un lasaliano conquense y un dominico burgalés.

Francesc Vives Antich, sacerdote de 60 años y nacido en Valls (Tarragona), era regente de Creixell, fue asesinado en Torredembarra el 6 de agosto de 1936 y beatificado en Tarragona en 2013 (ver artículo del 25 de enero).

Blasfemas ¿sí o no?
Manuel Aranda Espejo, seminarista de 20 años y natural de Monte Lope Álvarez (Jaén), fue asesinado en su pueblo el 8 de agosto de 1936 y beatificado en 2013. según los datos de la web que lleva su nombre, fue encerrado en la capilla de Monte Lope Álvarez, donde “le instan a que tire las imágenes, cuadros… que blasfeme. Se niega siempre. Los testimonios son unánimes. Hay amenazas y los mismos compañeros de cárcel le insinúan que podría hacer algo, aunque sin sentirlo… ¿que malo tendría aquello, si así salvaba su vida?. Se niega y pide entristecido que no le repitan tal invitación. El día 8 de agosto, hacia las 9 de la mañana, sale para su trabajo de preso, que era limpiar los patios de la fábrica y tirar la basura. Sale, carretera adelante, guardado por dos jóvenes con escopetas, avanzan hacia la revuelta, le insultan, maltratan y dan culatazos… le piden que blasfeme, se ríen de él, Manuel siempre se niega. A la altura del cortijo de Oliveros, antes del Pozo de La Patrocinia, le mandan que salga de la carretera y entre en el olivar: unos niños están sacando agua, oyen y ven como se desenvuelve la escena:

– Pues yo os digo que no diré ni una palabra contra Dios. Por nada ni por nadie ofenderé su nombre.
– Blasfemas ¿sí o no?
– ¡No y no!
– Pues te matamos.
– Venga de ahí.
“Sentimos tres disparos y los milicianos acabaron con su vida”, dijeron los niños.

 

Antoni Pedró Minguella, sacerdote de 62 años, natural de Guimerà (Lleida), fue asesinado el 19 de agosto de 1936 y beatificado en 2013 en Tarragona. Fue ordenado sacerdote en 1896 y desde 1924 era párroco de Arbeca (diócesis de Tarragona y provincia de Lleida), restaurando el templo parroquial que se encontraba en estado ruinoso. También buscó asilo para los ancianos y destacó por sus catequesis sencillas. El 25 de julio se refugió en casa de amigos y luego -con su hermana Engracia- en la de los sacristanes Jaume Dalmau y Antònia Tàsies. La noche del 18 de agosto, un empleado del comité convocó a la señora Antònia ante el comité, donde el que hacía de juez le dijo: “Tú sabes dónde está el señor cura. Nosotros también lo sabemos. Di al cura que se presente en el Ayuntamiento ante el Comité, que él ya sabe para qué”. Mosén Antoni se presentó sin dejar que nadie le acompañara y volvió al rato, pero le habían dado orden de presentarse a las dos de la madrugada, y al salir de nuevo de la casa se despidió con un: “Adiós, hasta el cielo, allí nos veremos”. Miembros del comité le llevaron por la carretera de Belianes en coche, y dos kilómetros antes de ese pueblo lo mataron, enterrándolo allí mismo.

Dos lasalianos arrojados a un pozo en Almería

Bienvenido Villalón Acebrón (hermano Aurelio María
de las Escuelas Cristianas), de 46 años y natural de Zafra de Záncara (Cuenca), fue asesinado en Tabernas (Almería) el 13 de septiembre de 1936 y beatificado en 1993. Comenzó el noviciado en 1906; desde 1908 trabajó en Lorca (dos años), Avilés (cinco), Madrid (nueve), Melilla, Cádiz y, desde 1933, Almería. Allí coincidió con el hermano José Cecilio (Bonifacio Rodríguez González), de 51 años y burgalés de La Molina de Ubierna, que había vestido el hábito en 1901 y llegó a Almería en 1935. El 22 de julio de 1936 fueron detenidos. Después de someterlos a cárcel y suplicios, el 13 de septiembre, en Tabernas (Almería), los mataron de un tiro y echaron sus cadáveres a un pozo sin agua, llamado el Pozo de Cantavieja.


Juan (Vicente) Peña Ruiz
, de 53 años y nacido en el mismo pueblo que Santo Domingo de Guzmán (Caleruega, Burgos), era sacerdote dominico del convento del Olivar (Madrid), fue asesinado el 30 de noviembre de 1936 en Paracuellos de Jarama y beatificado en 2007.

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