Terrenos del antiguo colegio de paúles y Cuartel de Hortaleza.

El mártir enterrado en la huerta del que fue Cuartel de Hortaleza El terreno donde se proyecta construir un gimnasio fue el Cuartel de Hortaleza cuyo patio supuestamente aún guarda restos de personas fusiladas

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Once son los mártires del siglo XX en España que cumplen hoy aniversario. 10 fueron martirizados el viernes 21 de agosto de 1936: el dominico Ramón Peiró Victori y un sacerdote claretiano –Jacinto Blanch Ferrer– en la provincia de Barcelona; otros cinco claretianos en Lérida (Ángel Dolcet Agustì, Luis Albi Aguilar, Javier Morell Cabiscol, Juan Garriga Pagés y Agustí Lloses Trullols); uno más –Luis Francés Toledano– y el salesiano Pedro Mesoneros en la de Valencia; y un laico vicenciano –José Garvi Calvente– en Madrid. Uno más fue martirizado en Madrid en 1937: el marista Vidal (hermano Jorge Camilo) García García.

En Rusia, la Iglesia ortodoxa conmemora este día a tres mártires a los que ha glorificado: el sacerdote y monje José Baranov (1918), el sacerdote Nicolás Shumkov (1937) y el arzobispo Nicodemo Krotkov (1938).

Víctimas de la saca de la noche del 20 de agosto en la prisión de Lérida

Beato Ángel Dolcet.
Beato Ángel Dolcet.

Del los cinco claretianos martirizados en Lérida y beatificados en Barcelona el 21 de octubre de 2017, el religioso profeso Ángel Dolcet Agustì había nacido en Soses, en la misma provincia, el 5 de septiembre de 1914, por lo que tenía casi 22 años al morir.  La biografía de la beatificación revela que una carta comprometedora lo delató en un control:

El H. Dolcet pertenecía a la comunidad de Vich, que al estallar la persecución religiosa tuvo que dispersarse porque los rojos quemaron la casa y la iglesia. Los Superiores, en principio, habían visto con buenos ojos que los religiosos se acogieran a sus familias como buena solución. Después se comprobó que era una medida desacertada, imprudente y peligrosa por las facilidades que ofrecía para ser controlados.

Entre los que adoptaron esta medida se encuentra el H. Dolcet, que tras pasar dos o tres días en can Viñeta, fue al Ayuntamiento para sacar el pase; se lo timbraron y le indicaron que debía ir a otra oficina cerca del Carmen para obtener otro timbre. Inmediatamente fue a cumplir el requisito. El que ponía el timbre, un tal Ferrer, antiguo escolano o cantor en la Merced, añadió en el pase que era religioso. Otro tanto le sucedió al H. Arrufat, con quien pensaba hacer el viaje a su pueblo.

Ambos se dirigieron a Barcelona junto con una religiosa del pueblo del H. Arrufat. Para evitar los muchos peligros de la estación de Vich, fueron en auto particular hasta Balanyá y de aquí en tren hasta Barcelona. En la ciudad se equivocaron de trayecto. Al bajar del tranvía les informó un chico, que resultó ser de Cervera. Fueron a la casa que buscaban, pero no estaban las dueñas, tres hermanas, de manera que tuvieron que esperar en la puerta. Mientras esperaban, la religiosa, con increíble sencillez, confió a los porteros que los tres eran religiosos, lo cual impresionó desfavorablemente al H. Dolcet. Cuando llegaron las señoras les atendieron muy bien. Viendo que en el pase estaba escrito que eran religiosos, les dijeron:

Pero ¿dónde van con eso? ¿no ven que si se lo piden los fusilan?

Una de las señoras por su cuenta fue a la jefatura de policía para informarse si podía viajarse sin pase o era necesario adquirirlo. Los que viajen en tren o en auto de lìnea no tienen necesidad de pase, pero si van en autos particulares lo necesitan. Al oír aquella información de dicha señora y por su consejo rompieron los pases. Permanecieron dos noches y un día en Barcelona y el día 4 de agosto de 1936 emprendieron el viaje a sus pueblos. Para evitar peligros convinieron en que el H. Dolcet tomara el tren hasta Lérida y el H. Arrufat y la monja montarían en auto de línea. Así se hizo.

El H. Dolcet llevaba una carta que le había confiado uno de los Padres de Vich para entregar a una familia que pensaba visitar porque tenía que pasar por Lérida para ir a su pueblo. Al llegar a Lérida los milicianos lo registraron y por la carta que le encontraron dedujeron que era religioso. Entonces lo arrestaron y lo condujeron a la cárcel municipal. Era el 7 de agosto.

En la cárcel le pusieron en un departamento donde estaba el H. Ramón Bañuelos, religioso marista, con quien intercambiaba impresiones, rezaba el Santo Rosario y se animaban mutuamente al probable martirio, para el que el H. Dolcet se mostraba totalmente resignado y contento con la suerte que ello le traería. Además allí soportaba muchos sufrimientos y privaciones, que eran comunes a todos los presos. También encontró al H. Grau, quien atestiguó que el H. Dolcet estaba tranquilo y resignado para aceptar la muerte.

Después fue trasladado de departamento con unos seminaristas de Tarragona. Ahí estuvo hasta la saca del 20 de agosto. Entonces el H. Dolcet entregó a los dichos seminaristas las pocas pesetas que tenía, la chaqueta, los zapatos y alguna otra prenda de vestir con el encargo de que las entregaran a los pobres, puesto que salió para la muerte descalzo y medio vestido porque los milicianos no le permitieron acabarse de vestir diciéndole que no era necesario para el viaje que tenía que hacer. En estas condiciones fue llevado con los otros religiosos y sacerdotes al cementerio de Lérida. A la pregunta de quién era no dudó en confesar su condición de religioso y fue fusilado en la madrugada del 21 de agosto de 1936. Sus restos mortales fueron enterrados en la fosa de los mártires.

Beato Juan Garriga.
Beato Juan Garriga.

También religioso profeso y natural de Sant Martí Sacalm (Barcelona), donde había nacido el 31 de agosto de 1908, era Juan Garriga Pagés, que no llegó por tanto a cumplir los  28 años. La biografía de la beatificación recuerda que estuvo preso desde el primer día de la revolución:

El día 21 de julio de 1936, el H. Garriga, por razón del cargo, retrasó la salida de casa, dado que la orden del Superior le sorprendió preparando el desayuno, y por ello fue el único que no pudo llegar a la casa donde debían esconderse, aunque estaba vecina, como lo hicieron los otros miembros de la comunidad. A él lo atraparon en la calle nada más salir de casa cuando intentaba llegar a la casa de la Señora Jaques. Fue el primero de la comunidad en ser detenido y, a continuación, llevado a la cárcel ese día 21 de julio de 1936.

En el mismo departamento donde estaba encerrado el H. Garriga metieron poco después al H. Grau. Según el testimonio de este, el H. Garriga se preparó para el martirio con continuos rezos del Santo Rosario. Estaba persuadido de que iba a sufrir la muerte y se mostraba resignado y valeroso. Fue sacado de la cárcel en la madrugada del 20 al 21 de agosto de 1936 junto con otros 73 y llevado al cementerio de Lérida. Al ser preguntado por su condición no dudó en confesar su condición de religioso, tal como hicieran en el registro anterior y por ello fue fusilado allí mismo y enterrado en la fosa de los mártires.

Beato Agustín Lloses.
Beato Agustín Lloses.

El padre Agustí Lloses Trullols había nacido en Cervera (Lérida) el 20 de diciembre de 1906 y tenía por tanto 29 años. La biografía de la beatificación da cuenta de que escribía frecuentes cartas a sus familiares:

Desde Aytona, donde está predicando durante la semana santa, escribe en abril de 1936:

Aquí tengo de compañero al rector de Alcarràs que ha tenido que abandonar la parroquia porque los vecinos dicen que ya les sobra el rector: les basta con un vicario anciano y cecuciente. Es un botón de muestra de lo que son estos pueblos…

En mayo escribe a su madre lo que ocurría en Lérida:

Por aquí vamos tirando con paz y tranquilidad. De momento, gracias a Dios, nadie nos ha dicho nada, como si no viviésemos en este mundo. No así los pobres Padres Franciscanos que no les dejan en paz ni en su casa. Al grito de ¡abajo la propiedad; afuera los frailes! se adueñaron de lo ajeno.

Le escribía también que iría a comer la mona de pascua del Espíritu Santo en la tierra de los comunistas, cerca de Balaguer o sea en La Sentiu a donde iría a predicar la cuaresma. Se ve que lo hice tan bien que quieren que repita.

El 12 de junio de 1936, en la fiesta onomástica de su madre y de su cuñada Antonieta Fort felicitaba a su madre. El P. Lloses comentaba la huelga del ramo de la construcción de Lérida:

Esta vez los obreros tienen toda la razón, les prometieron que si ellos subían no habría obreros en paro, y ya llevan varios meses cobrando ellos su rentilla y los pobres obreros muriéndose de hambre.

Y pregunta a su madre con cierta preocupación:

¿Qué tal el nuevo Ayuntamiento de izquierdas? He oído decir que quiere echar de casa a mis hermanos de religión. ¿Qué hay de verdad?

La pregunta no era ociosa porque en realidad en Cervera había muchos que deseaban echar a los claretianos de la exuniversidad.

En la comunidad de Lérida preveían lo que les esperaba. El 18 de julio del 36, fiesta onomástica del superior P. Frederic Codina, el P. Lloses le acompañó a una visita a una familia y quedó muy impresionado al oír de sus labios: Está la situación rematadamente mal; y mañana veremos nuestras cabezas rodando por las calles. Los hechos le dieron la razón.

El 25 de julio de 1936 escribía desde la cárcel de Lérida a su madre Antònia Trullols:

Queridísima madre: Tres semanas hace hoy que estoy encerrado en la cárcel gozando de buena salud sin haber sufrido ninguna contrariedad; el Corazón de María se digne favorecerme como hasta ahora, a ella debo el conservar la vida. Y ustedes ¿cómo están? ¿No podrían enviarme pronto cuatro líneas para notificarme si están bien de salud? Por mí no sufran que estoy bien aquí en la cárcel. Nada más por hoy, cuando salga de la cárcel ya iré a casa a pasar unos días. Recuerdos a todos, a Pepe, a Antonieta, a la Sra. Teresa, a Tresina, Enriqueta y Rafelet y usted acuérdense de su hijo Agustí C.M.F.

Del P. Agustí Lloses, el P. Marcelino Bertolín, compañero de seminario, recalca su faceta de ministro o ecónomo de la comunidad: se distinguía en este cargo por la caridad con que trataba a sus compañeros:

Estando yo preso en la cárcel de Lérida traté frecuentemente al P. Lloses que nos procuraba a sus hermanos de Congregación los cambios de ropa y la ayuda de alimentación y demás cosas necesarias. Además siempre había visto al P. Lloses muy sereno y animándonos a todos al martirio.

El H. Lluís Grau certifica que en la cárcel, el P. Lloses cuidaba que a los religiosos sus hermanos no les faltara cosa alguna que él les pudiera proporcionar. Se manifestaba resignado a la voluntad de Dios, esperando la muerte con tranquilidad. Pudo ser el P. Lloses el que, según otro testigo, al despedirse le dijo: Hasta el cielo, entregándome un reloj, con encargo de que, si me salvaba, lo hiciera llegar a su familia.

El alcalde de Meliana se atrevió a detenerlo, pero para matarlo lo llevó a la CNT de El Vedat
Pedro Mesonero Rodríguez, de 24 años y salmantino de Aldearrodrigo, profesó como salesiano en Girona en 1931. Tres años más tarde fue destinado a Valencia como joven maestro y allí estaba al estallar la guerra. Llevado el 21 de julio de 1936 con los demás a la Cárcel Modelo -donde terminaron los ejercicios espirituales que estaban haciendo- y liberado el 29 de julio, se llevó a don Fidel Martín en busca de refugio en casas de alumnos. Estuvieron en Meliana y luego en Torrent; desde donde él solo se fue a Almácera. Allí fue denunciado, pero como el alcalde era amigo de la familia que lo refugiaba, le avisó del peligro. Mesonero se marchó, pero un grupo de milicianos de Meliana lo reconoció, y tras saber que era salesiano, el alcalde mandó apresarlo. No delató a Fidel Martín. Lo entregaron al comité de la CNT de El Vedat (Torrent), que se encargó de asesinarlo El alcalde de Meliana fue a casa de Toribio Zenit, uno de los que había refugiado a Mesonero, y le dijo en tono irónico, según testimonio de Fidel Martín, que sobrevivió:
-Ya puedes estar tranquilo, que esos frailes no te molestarán más, porque acabo de darle lo suyo en el Vedat de Torrente.
Este testimonio también está relatado en vídeo por el usuario Cirse1976:

Beato José Garvi.
Beato José Garvi.

José Garvi Calvente, nacido en Madrid el 1 de enero de 1881, era miembro de la Asociación de Hijos de María de la Medalla Milagrosa y tenía 55 años cuando lo mataron en Aravaca. Fue beatificado con otros vicencianos en Madrid el 11 de noviembre de 2017. La biografía de la beatificación da cuenta de que lo detuvieron en su lugar de trabajo, en plena Puerta del Sol:

El 19 de agosto de 1936, poco después de las 9 de la mañana, fue detenido por milicianos y guardias de asalto en el lugar del trabajo que era la famosa tienda de tejidos de Madrid llamada Casa Baranda, sita en la Puerta del Sol núm. 2, y conducido a la checa de Santa Engracia, 46, Partido Comunista, Radio 9, sita en un palacio usurpado al conde de Montarco, hoy desaparecido. Por la parte de atrás comunicaron el edificio con el convento y colegio de las Esclavas de la calle del General Martínez Campos, 8, en donde estaba instalado el Círculo Socialista del Norte. Unos días después, afrontando los riesgos que de ello pudieran seguirse, Paulino Moreno se atrevió a entrar en la checa, por ver si podía distinguir a su suegro y consiguió que le enseñasen unas listas en las que habría siete u ocho nombres, entre ellos el de José Garvi Calvente, y al margen, escrito con lápiz encarnado la indicación: “pasaron al Cuartel de la Montaña”. Acabaron por manifestarle que ya había sido asesinado en aquel lugar.

Que de la checa de la calle General Martínez Campos, lo trasladaron a la del Cuartel de la Montaña junto a Eduardo Campos Vasallo, y que allí confirmaron su sentencia de muerte no cabe duda. Las fichas de la asociación de mártires de Aravaca dan por seguro que los fusilaron en el cementerio nuevo de Aravaca, hoy camposanto de mártires, donde están enterrados en la fosa 3 o 4, lo que coincide con la costumbre establecida en agosto de 1936. El martirio ocurrió el 21 de agosto de 1936. El nombre de José Garvi Calvente, está inscrito en la lápida dedicada a los caídos en la capilla de dicho cementerio a la izquierda del altar.

Beato hermano Jorge Camilo.
Beato hermano Jorge Camilo.

El hermano Jorge Camilo (Vidal García García) había nacido el 7 de febrero de 1916 en Cuadros (León), por lo que contaba 21 años cuando lo mataron en el patio del madrileño cuartel de Hortaleza, donde tuvo un cuartel la Brigada Líster (Primera Brigada Mixta, formada a partir del llamado Quinto Regimiento; para entonces sin embargo Líster ya estaba en la 11ª División; la propia Brigada -integrada en es división-, tras haber intervenido en la Batalla de Brunete estaba a fines de agosto ya en Aragón), en el que estaba destinado, y donde según la biografía de su congregación deben seguir sus restos:

Cuando los milicianos asaltaron el colegio San José el día 20 de julio de 1936, el H. Jorge Camilo estaba en la cama, enfermo de tifus. No tuvieron piedad de él: lo obligaron a levantarse y lo llevaron a la cárcel Modelo. Estuvo en ella hasta noviembre, mes en que fue trasladado a la de Porlier. En ésta, conoció a José María Menoyo, con quien entabló una entrañable amistad. A principios de 1937, después de ser juzgado, lo dejaron en libertad. No sabía a dónde ir, por lo que su amigo le dio una carta para su madre y ésta lo acogió en su casa como si fuera un hijo. Lo movilizaron y lo destinaron al cuartel instalado en el colegio de los padres paúles de Hortaleza (Madrid), donde estuvo en un batallón de fortificaciones de la Brigada Líster. Al enterarse los jefes militares de que era religioso, lo asesinaron el 21 de agosto de 1937 en el patio del cuartel, para escarmiento de todos. Así alcanzó la gloria del martirio. Se cree que sus restos mortales están inhumados en la huerta del colegio, ya que consta con certeza que los asesinados en dicho cuartel eran enterrados en ella.

Terrenos donde, entre otros, puede estar enterrado el beato Jorge Camilo.
Terrenos donde, entre otros, puede estar enterrado el beato Jorge Camilo.

Este cuartel de Hortaleza se ha confundido con el cuartel general del Quinto Regimiento, que estuvo en el Colegio de los Salesianos (incluida la Iglesia de San Francisco de Sales) de Estrecho, calle Francos Rodríguez, pero era un colegio de Paúles famoso por el intento de construir un gimnasio en sus terrenos. La suposición de que lo que fue huerta aún conserve restos de fusilados es difícil de comprobar, ya que parte de esos terrenos ha sido ya urbanizada.

Terrenos del antiguo colegio de paúles y Cuartel de Hortaleza.
Terrenos del antiguo colegio de paúles y Cuartel de Hortaleza.

Puede leer la historia de los mártires en Holocausto católico (Amazon y Casa del Libro).

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