No os venguéis, dijo, antes de que le amputaran miembros y le sacaran los ojos Antes del simulacro de juicio y del martirio, el párroco de Conesa dijo a su madre: No lloréis mi muerte, no os venguéis

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Ocho de las personas asesinadas el 6 de septiembre de 1936 han sido beatificadas: dos hijas de María Auxiliadora y un sacerdote franciscano en Barcelona, un agustino y un capuchino en Asturias, un laico de Carcagente (Valencia), donde la revolución precedió a la guerra en dos meses, un sacerdote secular –Diego Llorca Llopis– en la provincia de Alicante y otro en la de Tarragona.
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