Asaltaron el convento, pero no los mataron porque llamaría mucho la atención Los milicianos que asaltaron el convento del mártir Estanislao Páramo no mataron inmediatamente a los religiosos, alegando que "llamaría mucho la atención, pues son muchos"

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Tres mártires del siglo XX en España nacieron un 7 de mayo: el vicenciano burgalés Estanislao Páramo -al que no mataron en el mismo momento de asaltar su convento porque “llamaría mucho la atención”, el lasaliano tarraconense Jaume Jardí Vernet -asesinado en la localidad de Tivissa, sobre la que aprovecho para buscar documentación- y el sacerdote salesiano Andrés Gómez Sáez, valenciano. Ver en vídeo.
El beato Estanislao Páramo.Estanislao Páramo Marcos, nacido el 7 de mayo de 1885 en Pedrosa del Río Urbel (Burgos), era hermano de la Congregación de la Misión y tenía 51 años cuando lo mataron el 28 de julio de 1936 en Madrid, ciudad donde también fue beatificado el 11 de noviembre de 2017. Después de trabajar en sendos colegios de León, Murcia y Álava, estaba desde el 30 de julio de 1933 en la casa provincial de Madrid (García de Paredes, 45):

El jueves 23 de julio por la tarde los milicianos con descargas cerradas de ametralladoras y fusiles atacaron la casa provincial con verdadero furor. Los religiosos se refugiaron en el templo preparándose para morir con el rezo del trisagio, la confesión sacramental y la constante invocación a la Stma. Virgen. Al día siguiente a las 11,30 de la noche asaltaron en avalancha por las tres entradas del edificio a un mismo tiempo. Hicieron salir a todos los religiosos de sus habitaciones y bien custodiados empezaron los interrogatorios y amenazas. La mayor parte de la comunidad quedó encerrada en la zona del teléfono que estaba vigilado por una miliciana. Dispuestos a matarlos a todos, uno de ellos les advirtió: “No tenemos que dar esta nota desagradable que llamaría mucho la atención, pues son muchos”. Entonces los milicianos dijeron: ‘mañana volveremos y terminaremos’ y se marcharon. Al día siguiente, 25 de julio, los religiosos fueron buscando refugio como pudieron en diversas partes. Como se dice en la biografía del H. Perfecto, ellos dos encontraron amparo en la casa su primo el sacerdote D. Cecilio del Río, en la calle Libertad, 23. De allí los sacaron los milicianos el día 7 de agosto y martirizaron a los tres: el sacerdote y los dos religiosos, junto al matadero de Madrid, el 11 de agosto de 1936.

Seis cárceles y tres checas
Jaume Jardí Vernet (hermano Fulbert Jaume en La Salle), de 35 años y natural de Vandellòs (Tarragona), fue asesinado el 10 de agosto de 1936 en Tivissa (Tarragona) y beatificado en 2013. Como no disponía de ningún dato biográfico, busqué la documentación de la Causa general sobre Tivissa (legajo 1444, expediente 14, 249 folios), en ella efectivamente consta su asesinato, pero nada más sobre él.

La documentación revela que Tivissa fue una población muy dividida, o más bien donde los dos bandos de la guerra estuvieron activos: se dice que hubo alcaldes tradicionalistas, pero en la revolución de 1934 se proclamó allí el Estat Catalá. En las elecciones de abril de 1931 había sido amplio el triunfo republicano, destacando como más votados Luis Escoda Navarro y José María Cedó Margalef. En la Causa general no se dice de qué partido eran, pero a ambos se les considera sospechosos de la muerte de un tradicionalista, al parecer el secretario del ayuntamiento, que había ido a Tarragona para organizar el alzamiento en Tivissa. También fue un lugar de concentración y tortura de presos, al parecer de la CNT: En el pueblo llegaron a instalarse seis cárceles y tres checas y, aparte de los asesinados (empezando el 28 de julio por los dos sacerdotes de la localidad), hubo 27 deportados al buque Mahón, por lo que en la posguerra se registran varios desaparecidos. La costumbre, como en tantos sitios, era matar allí a los de otras poblaciones y llevar a los de Tivissa a matar en el cementerio de Reus. Cedó, reaparece en 1948 porque su esposa pide que le dejen regresar de Francia y denuncia que el usufructo de sus propiedades se los quedó el ayuntamiento de posguerra; en las respuestas se le considera responsable de los crímenes. Al ser ocupada la población por el ejército nacional, los de derechas salieron a vitorearle, mientras los de izquierdas -los que no habían huido, se entiende- se encerraban en sus casas. Como detalle anecdótico, es la primera vez que veo en la documentación de la Causa general, como despedida y repetidas veces, la expresión: “Dios, que salvó a España, le guarde”. Además del religioso beatificado, mataron en Tivissa a un sacerdote, José Roca Juny, al párroco de Mora la Nueva, José Masip Gironés, y fueron a El Perelló a matar al sacerdote Rafael Fusté (casi 40 km, pasando por Ginestar, pueblo cuyos milicianos -en Tivissa también se dice que los hubo alistados en las columnas Macià, Companys, Durruti, etc- tuvieron un papel desencadenante en las primeras matanzas de Barbastro).

Andrés Gómez Sáez, sacerdote salesiano de la comunidad de Santander de 42 años y natural de Bicorp (Valencia), fue asesinado el día de Año Nuevo de 1937 en Santander (ver artículo del aniversario).

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