Le cortaron la lengua antes de matarle, porque quería bendecir a Dios Al sacerdote almeriense Francisco Roda le sacaron los ojos antes de arrojarle a un pozo, y como aún quería bendecir a Dios le cortaron la lengua

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Doce mártires del siglo XX en España nacieron un 25 de mayo: una dominica barcelonesa, un sacerdote secular alicantino, otro turolense y dos almerienses, un carmelita ilerdense, un capuchino de Bilbao, un benedictino tarraconense,un salesiano oscense, un agustino de Palencia, un lasaliano riojano y un marista castellonense.

Reginalda Picas Planas, de 41 años y natural de Borredá (Barcelona), dominica en el colegio de Manresa, fue asesinada -por no querer separarse de la hermana Rosa Jutglar (ver artículo del 25 de enero)- el 27 de julio de 1936 y beatificada en 2007.

Restauró el templo con su patrimonio
Salvador Ferrandis Seguí, de 56 años y natural de L’Orxa (Alicante), se había ordenado en 1904 y en 1936 era párroco en Pedreguer (Alicante), cuyo templo había restaurado con su patrimonio personal y ayudó mucho a los pobres y enfermos. Fue ejecutado en la carretera al vecino pueblo del Verger. Fue beatificado en 2001.

Lo pasearon por el pueblo a ver si la gente lo defendía
Vicente María Izquierdo Alcón, de 45 años y oriundo de Mosqueruela (Teruel), fue ordenado sacerdote en 1915. Sus destinos fueron L’Ollería, Carcagent, Bicorp, Cheste y La Pobla de Farnals, donde era párroco en 1936. Tras las elecciones de febrero, tuvo que dejar su pueblo y, con licencia del arzobispado, establecerse en Valencia capital. Estando allí colaboró activamente en salvar la imagen de la Virgen de los Desamparados, ya profanada, logrando dejarla en sitio seguro. El 15 de agosto gente de La Pobla lo localizó, fue detenido y llevado al pueblo, donde lo llevaron por las calles desafiando a la gente para que defendiera a su cura. Detenido en el Comité, lo sacaron en la mañana del día 18. Pidió despedirse de su parroquia y se lo permitieron, pero le dijeron que les contara los pecados de la alcaldesa, a lo que él se negó rotundamente y recibió por ello golpes, malos tratos y pinchazos en la lengua. Él les perdonó. Con él llevaron a fusilar a otro sacerdote, y ambos se dieron mutuamente la absolución, tras lo cual fueron fusilados en el término de Rafelbunyol (Valencia). Fue beatificado en 2001. Desde 2011 hay una estatua suya (la de la foto) en la Basílica de la Virgen.

Dos hermanos entre los ocho beatos de la matanza de la cárcel de Lleida
Francesc (de la Asunción) Segalà Solè, de 24 años y natural de Montgai (Lleida), era sacerdote carmelita descalzo, fue uno de los 74 eclesiásticos sacados de la cárcel de Lleida y fusilados el 20 de agosto de 1936 (esta biografía cifra en 77 los ejecutados), entre los cuales ocho han sido beatificados (él y su hermano mayor, Pau Segalà Solè, sacerdote de la diócesis de Urgell de 32 años, como el también sacerdote carmelita Jaume Perucho Fontarro -Silveri de San Luis Gonzaga-, de 72 años), en 2013.

Emilio Serrano Lizarralde (fray Saturnino de Bilbao), de 26 años y natural de Bilbao, fue uno de los capuchinos de El Pardo que sufrió el asalto en que los quisieron colgar de los pinos; beatificado en 2013, el único dato biográfico publicado es que fue asesinado en Madrid el 26 de agosto de 1936.

Jaume Caballé Bru (fray Domingo), de 53 años y oriundo de Vilalba dels Arcs (Tarragona), fue uno de los 15 monjes del Pueyo (Barbastro) asesinados el 28 de agosto de 1936 y beatificados en 2013.

Después de que le sacaran los ojos, quería bendecir a Dios

Francisco Roda Rodríguez, sacerdote de 63 años, natural de Almería donde era canónigo de la catedral, fue asesinado el 31 de agosto de 1936 en el  Pozo de la Lagarta (Tabernas, Almería) y beatificado el 25 de marzo de 2017 en Roquetas de Mar (Almería). Según la biografía diocesana, “se negó a ocultarse al iniciarse la Persecución Religiosa:

Los milicianos se presentaron en su casa el doce de agosto de 1936. Él, antes de ser llevado a prisión, les dijo: «Si es la voluntad de Dios, aquí estoy. » Su sobrina cuenta que «antes de arrojarlo al pozo le saltaron los ojos, y como mi tío a este ultraje respondió diciendo: “Todavía tengo lengua para bendecir a Dios”, le cortaron la lengua.».

Martín Salinas Cañizares, de 41 años y natural de Canjáyar (Almería), era beneficiado de la catedral, fue asesinado el 2 de septiembre de 1936 en el Pozo de la Lagarta y beatificado en Roquetas de Mar.  La biografía diocesana dice de él:

El veintidós de julio de 1936, a pesar de la violencia de la Persecución Religiosa, no dudó en presentarse en el Colegio de la Salle para salvar el Santísimo. Ante los milicianos, que lo maltrataron, se identificó como capellán. El primero de septiembre un miliciano, al que otras veces había ayudado el siervo de Dios, se presentó de malos modos en su hogar y lo registró por dos horas. Finalmente, fue detenido y sufrió prisión en Comisaría y en el barco Astoy Mendi.

Al quejarse por la fuerza con que lo amarraban, uno de sus verdugos le espetó: «No te preocupes, que es para poco tiempo.» Poco después lo llevaron al pozo de la Lagarta.

Juan Codera Marqués, de 53 años y natural de Barbastro (Huesca), era salesiano coadjutor de la comunidad de Carabanchel Alto, junto con su compañero Tomás Gil de la Cal fue asesinado por ir a visitar a los salesianos presos en la Cárcel de Ventas (el 25 de septiembre de 1936) y beatificado en 2007.

Dionisio Terceño Vicente, de 24 años y natural de Congosto de Valdavia (Palencia), era diácono y alumno de teología agustino, fue asesinado en Paracuellos de Jarama el 30 de noviembre de 1936 y beatificado en 2007. La biografía publicada por su orden dice:

Hizo el noviciado en el convento de Ntra. Sra. del Buen Consejo de Leganés, donde profesó de votos simples el 20 de agosto de 1929, siendo prior el padre Natalio Herrero, y de votos solemnes el 2 de julio de 1933. Era prior el padre Victorio Martín.

Cursó los estudios filosóficos en el mismo convento. El padre David Gutiérrez, que fue profesor suyo durante estos años, dice de él que sobresalía por la viveza de inteligencia. Comenzó los estudios de teología en el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, al que fue trasladado en 1933. Tuvo que interrumpirlos durante algún tiempo para cumplir el servicio militar.

Fue ordenado de subdiácono el 1 de noviembre de 1935, por el Mons. Francisco Gómez, O.P., obispo de Haiphong en Tonkin. El 10 del mismo mes y año fue ordenado diácono por Mons. Tomás Gutiérrez, obispo de Osma.

Detenido con toda la comunidad del Monasterio fue encarcelado el 6 de agosto de 1936 en la prisión de San Antón de Madrid. Después de casi cuatro meses de privaciones y sufrimientos fue muerto el 30 de noviembre de 1936 en Paracuellos del Jarama, con otros 50 agustinos.

Francisco del Valle Villar (hermano León Justino de las Escuelas Cristianas), de 30 años y oriundo de Grañón (La Rioja), fue asesinado en Manresa (Barcelona) el 2 de diciembre de 1936 -por llevar un libro piadoso, como se cuenta en el artículo del aniversario– y beatificado en 2007.

Enrique Andrés Monfort (hermano marista Benedicto Andrés), de 37 años y natural de Villafranca del Cid (Castellón), fue asesinado el 7 de diciembre de 1936 en Albocàsser (Castellón) -por sus amigos de la infancia, quienes luego reconocerían: “¡Vaya fraile valiente que hemos matado!”– y beatificado en 2013.

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