Además de un sacerdote paúl martirizado el 12 de diciembre de 1936, hay seis más nacidos en la fiesta de la Virgen de Guadalupe; entre ellos Magdalena Fradera Ferragut, asesinada junto con dos hermanas suyas (de sangre y en religión). Cuando sus familiares fueron a indagar lo sucedido con ellas, les respondió el responsable del comité de Sant Martí de Riudarenes (Girona): «No ha de quedar un solo sacerdote ni una sola monja».
La valenciana María del Pilar Villalonga Villalba, seglar de 45 años, es de momento la única mártir beatificada entre los asesinados el 11 de diciembre de 1936 en la persecución religiosa española.
De los asesinados el jueves 10 de diciembre de 1936 se ha beatificado al lasaliano Mariano Anel, mártir en Barcelona sobre el que trato en la fecha de su nacimiento (16 de junio), al sacerdote Gonzalo Viñes Masip, de Xàtiva (Valencia), y al novicio trapense Emérico (fray Marcelino) Martín Rubio en Santander.
De los 13 beatos del 9 de diciembre de 1936, 11 murieron en el Picadero de Paterna (cinco sacerdotes salesianos, cinco Hijas de la Caridad mártires con una seglar que convivía con ellas), otro era un escolapio muerto en la misma provincia y el último un lasaliano en Barcelona.
Del 8 de diciembre de 1936 han sido beatificados el ontiñentino José María Zabal Blasco, de 34 años, casado y con tres hijos, empleado de la Estación del Norte de Valencia, y dos sacerdotes de la diócesis de Almería.
Del 7 de diciembre de 1936 ha sido beatificado el marista Enrique Andrés Monfort (hermano Benedicto Andrés), de 37 años, a quien sus propios asesinos llamaron «fraile valiente» porque gritó vivas a Cristo Rey, la Inmaculada Concepción y la Sagrada Familia cuando lo fusilaron.
Del 6 de diciembre hay 16 beatos: 11 que fueron asesinados en las cárceles de Guadalajara, cuatro Siervas de María que lo fueron en Las Rozas y Pozuelo, más una seglar en Paterna (Valencia).
Uno de los dos mártires del 5 de diciembre de 1936 arrastró en su muerte a un hermano del ministro Marcelino Domingo. Ante la revolución, no servía de nada ese parentesco que, en cambio, a Federico Mayor Zaragoza le ha dado en ocasiones supuestamente autoridad para pontificar sobre lo que fueron la guerra o la transición, o lo que se debe hacer en Cataluña.
El 4 de diciembre de 1936 fueron asesinados, ahogándoles en la Bahía de Santander, cinco trapenses de la abadía de Cóbreces, cuyos martirios fueron reseñados al hablar de sus compañeros el 3 de diciembre. En Wiki Martyres puede leerse la página sobre esta causa. Los cinco del día de hoy son (todos religiosos profesos, menos el que comparte apellido con el autor de esta noticia, que era novicio): Ezequiel Álvaro de la Fuente, Eulogio Álvarez López, Robustiano (fray Bienvenido) Mata Ubierna, Jacinto (fray Eustaquio) García Chicote, Francisco (fray Ángel) de la Vega González.
Del jueves 3 de diciembre de 1936 hay nueve mártires: seis ahogados (trapenses de Cóbreces, Cantabria), dos dominicos y un marista de la saca de Ventas a Paracuellos, que por ahora son los últimos asesinados en esa localidad que han sido beatificados. Ese mismo día hubo otra saca desde Porlier, cárcel de donde saldría la última saca el día 4, suspendiéndose al volver Melchor Rodríguez como delegado especial de prisiones del gobierno.