Felipe de Jesús Munárriz Azcona es uno de los siete mártires del siglo XX en España que nacieron un 4 de febrero. También es una de las 13 personas con cuyo sacrificio quiso satisfacer su sed de sangre un grupo de milicianos de Ginestar (Tarragona). En total, 245 presos fueron ejecutados en Barbastro durante la revolución.
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Emilia Fernández, apodada la Canastera, es la primera mártir del siglo XX en España que subió al cielo un 25 de enero (de 1939). Los seis mártires del siglo XX en España nacidos un 25 de enero son una dominica de la Anunciata, un salesiano, un agustino, un carmelita descalzo, un sacerdote diocesano y un laico vicenciano.
El 24 de enero de 1937 fue asesinado, sin dejarle cumplir los 21 años, el capuchino Francesc de Paula Colomer Prísas (fray Pacià Maria de Barcelona), beatificado el 21 de noviembre de 2015. Además, seis mártires de la Revolución Española nacieron un 24 de enero: un vicenciano que pidió que cantaran un Te Deum si lo mataban; un sacerdote diocesano de Ciudad Real; otro terciario capuchino turolense, asesinado en Madrid; un marista navarro martirizado en Barcelona; una laica alicantina asesinada en Valencia; y un marista leonés mártir en Madrid.
A propósito de los asesinados en Valdepeñas, se echa en falta alguna biografía de Félix Torres Ruiz, al que alguno califica como «especie de Pol-Pot» manchego.
¿Pol-Pot manchego?
Antes de la reseña biográfica sobre los mártires del día, me parece necesaria una nota de sorpresa sobre la aparentemente nula investigación de la persecución religiosa en Valdepeñas, por la que me interesé tras oír unos relatos -que no he podido contrastar- cuando investigaba El Tren de la Muerte.
Martín Miguel Rubio Esteban, tras las consabidas afirmaciones -que le dan un aire de «neutralidad»- de que tales crímenes se cometieron en ambos bandos por igual y aún demás de que la Iglesia incitó al odio (lo cual no puede probar) y de que en las declaraciones de testigos sobre torturas probablemente hay exageración (lo que obviamente tampoco puede probar), es el único relator que encuentro de algunas de las torturas cometidas con los 80 eclesiásticos o religiosos asesinados en esa localidad, crímenes de los que supone responsable al alcalde Félix Torres Ruiz, al que califica de «especie de Pol-Pot» (manchego, añado).
La documentación de la Causa general da fe de que fueron asesinadas 179 personas de la localidad y 117 forasteros, lo cual suma 296 y, si los sacerdotes y religiosos son 80 -cosa que no he comprobado-, indica que más de una cuarta parte (27%) de las víctimas pertenecían a esa categoría. En ninguno de esos 296 casos se indica quién los mató, y en el resumen que se hace en el Estado 3 (foto arriba) se mencionan las torturas a dos sacerdotes y se viene a decir que los principales culpables ya han sido castigados, pero que, no obstante, si se requiere, se pueden dar nombres de más implicados.
El resto de la documentación se centra en investigar lo sucedido a los dos sacerdotes mencionados, pudiéndose concluir que a D. Jesús Gigante le cortaron los genitales, pero nadie confirma que enterraran vivo a D. Manuel Marcos Sánchez. De modo que puede concluirse que el Estado 3 actuó como árbol que esconde el bosque, pues parece claro que los casos de torturas fueron muy abundantes, para botón del muestra el caso del sacerdote Juan Pedro García-Sotoca, a quien sacaron los ojos y la lengua, y le partieron un brazo. A cualquiera podría parecer evidente que entre tres o cuatro no se ejecutan 300 asesinatos, pero con tanto que había que investigar en la posguerra, se diría que se pasó por alto.
No parece haber estudios sobre la represión de posguerra en Valdepeñas, ni siquiera sobre el alcalde, al que leyendo el Estado 3 daríamos por ejecutado. Gracias a la Fundación Pablo Iglesias, sabemos que Pedro Torres Ruiz era jornalero y que «en abril de 1936 fue elegido compromisario del PSOE por Ciudad Real para la elección del nuevo Presidente de la República (Manuel Azaña)«. No fue alcalde hasta el 1 de noviembre de 1936, muy tarde si se le quiere hacer responsable de todos los crímenes, si bien el que fuera elegido por unanimidad justifica que quienes lo mencionan en el libro sobre La Guerra Civil en Castilla-La Mancha lo llamen «carismático» (p. 1027), por cierto al referir que se despidió del pueblo el 25 de enero de 1939 (o sea que huyó por lo que pudiera pasarle cuando llegaran los nacionales); de su liderazgo da prueba también que, después de elegirlo alcalde, pusieran su nombre a un batallón (p. 1026). En definitiva, algunas luces y muchas sombras sobre un tema digno de estudio. Como se verá a continuación, no de todos los crímenes cometidos en su localidad puede acusarse a los de Valdepeñas, pues su cementerio era usado como punto de destino para matanzas de gente de otras localidades.
Once son los mártires del siglo XX en España nacidos un 23 de enero: un misionero de los Sagrados Corazones mallorquín asesinado en Barcelona; un capuchino barcelonés, un carmelita calzado martirizado cerca de Cervera (Lleida); un mercedario burgalés al que mataron en Lleida; un salesiano de Barcelona; un constructor de Carcaixent (Valencia), dos hospitalarios, dos párrocos y un novicio dominico.
Un mártir del siglo XX en España fue asesinado el 21 de enero de 1939, Jeroni Fàbregas Camí. Me referiré además a los cuatro mártires nacidos un 21 de enero: un claretiano barcelonés, un monje de Montserrat natural de la misma provincia; un lasaliano alavés asesinado en Madrid y un sacerdote agustino burgalés martirizado en un pueblo valenciano, con el resto de habitantes de la residencia de Caudete (Albacete).
Cinco mártires del siglo XX en España nacieron un 19 de enero, por orden temporal de su martirio: un sacerdote claretiano cartagenero asesinado en Barbastro; un terciario capuchino valenciano; un hospitalario madrileño y otro granadino asesinados en Paracuellos; y el canónigo de la Colegiata de Xàtiva (Valencia).
Cuatro mártires del siglo XX en España nacieron un 17 de enero: un lasaliano de Tarragona asesinado en Barcelona; el párroco de Santa María en Mataró; una carmelita de la caridad vitoriana martirizada en Valencia y otro lasaliano vizcaíno asesinado en Paracuellos.
Del 15 de enero (de 1937) hay seis mártires beatificados: el capuchino Pablo Merillas, al que detuvieron y terminaron por matar porque no quiso blasfemar, más el grupo compuesto por el sacerdote Valentín Palencia junto con cuatro muchachos.
Un mártir del siglo XX en España murió el 14 de enero de 1938: Francisco Martínez Garrido, jienense de Siles, de 61 años y párroco de Huéscar (diócesis de Guadix) -donde intervino para corregir a un político en presencia de Indalecio Prieto-, martirizado en Vélez Rubio (Almería) y beatificado en Roquetas de Mar el 25 de marzo de 2017.
Otros diez mártires nacieron un 14 de enero; por orden de su martirio: un marista burgalés asesinado en Redueña (Madrid), dos claretianos -uno burgalés y otro valenciano- a los que mataron en Barbastro, un paúl burgalés asesinado en Madrid, un sacerdote claretiano de Vic (Barcelona), un marista barcelonés martirizado en Lleida, un franciscano pontevedrés asesinado en Badajoz, la anciana madre de las cuatro monjas de Algemesí sobre la que escribí el 12 de enero, y en Barcelona un sacerdote capuchino y un minorista.
Ocho son los mártires del siglo XX en España ya beatificados que nacieron un 12 de enero: un sacerdote mercedario turolense -Manuel Sancho, con cuyo asesinato y el del comendador del Olivar, el 7 de agosto de 1936, termina la peripecia de unos monjes que pretendieron andar 150 kilómetros hacia Zaragoza (ambos fueron beatificados en 2013)-, un lasaliano leonés martirizado en Valdepeñas (Ciudad Real) y otro gerundense asesinado en Tarragona, un sacerdote diocesano granadino, un dominico alavés al que mataron en Madrid, una capuchina clarisa mártir en Valencia con sus tres hermanas religiosas y su madre de 83 años, y dos agustinos -uno burgalés y otro leonés- asesinados en Paracuellos.