Testimonio de Miguel Torrens Roig sobre la identificación del cadáver de Irurita.
Hoy presento tres documentos interesantes sobre la guerra civil española: la condena a muerte de un religioso por la Generalitat de Catalunya, argumentando que había escondido a otros; una identificación del cadáver del obispo mártir Irurita y otra de que al obispo de Teruel lo quemaron vivo.
La condena a muerte (18 de noviembre de 1936, ejecutada el día 22) del superior de los carmelitas de Olot, Fernando Llobera Puigsech, se fundamenta en sus supuestas «actividades fascistas tendentes a sustraer la justicia revolucionaria a religiosos» (es decir, haberlos ocultado), según la sentencia (folio 42).
Testimonio de Miguel Torrens Roig sobre la identificación del cadáver de Irurita.
Sobre la identificación de Irurita, aporto esta declaración de Miguel Torrens Roig (folio 70) que no sé si ya era conocida, quien dice que la señora Tort identificó el cadáver «sin vacilación de ningún género».
Testimonio de Francisco Barba Badosa sobre el martirio de Anselmo Polanco.
Sobre el obispo mártir de Teruel, Anselmo Polanco, ya era conocido por la documentación del lugar de su asesinato, que no tenía heridas y por tanto fue quemado vivo, pero aquí se vuelve a afirmar por boca del coronel Francisco Barba Badosa, quien sin embargo no fue testigo de los hechos (folio 77).
De los 60 mártires del siglo XX en España que fueron martirizados un 28 de julio, 58 lo fueron el martes 28 de julio, entre ellos la dominica Ramona Perramón (ver artículo del 27). Los otros dos lo fueron en 1938: el marista Nemesio Cabria y el laico Ramón Hortelano, quemados vivos por milicianos o soldados republicanos. Los grupos más numerosos fueron los de los 14 estudiantes claretianos asesinados en Ciudad Real y Fernán Caballero; los de nueve hermanos de La Salle muertos junto con un laico en Griñón (Madrid); en Barcelona mataron a siete capuchinosy a tres monjes de Montserrat; cinco agustinos fueron asesinados en Belinchón (Cuenca) más otros cuatro en Vallecas -donde también mataron al marianista Miguel Léibar Garay; cuatro salesianos en Ronda (Málaga); dos escolapios en Gabasa (Huesca); más otros dos salesianos, uno en Madrid y otro en Barcelona. Además, en esta jornada fueron asesinados el canónigo tarraconense Narcís Feliu Costa, en Madrid el fundador de la Institución Teresiana, Pedro Poveda, uno de los 11 mártires de la revolución española que han sido canonizados, en la misma capital el vicenciano Estanislao Páramo y en Aitona (Lérida), el sacerdote diocesano Josep Camí, que era novicio trapense.
Dos mártires del siglo XX en España nacieron un 17 de julio: el sacerdote cartagenero Pedro Gambín y el padre Carlos de Alcubilla de Nogales, capuchino zamorano. Completo el artículo comentando el libro Memoria de veintisiete días, de Carlos García-Mauriño Longoria (158 páginas, Sekotia, 9 euros), sobre la revolución de 1936 en Ronda (Málaga).
Ocho mártires del siglo XX en España nacieron un 3 de julio: dos maristas (uno burgalés y otro navarro, ambos con el poco corriente nombre de Trifón), un capuchino burgalés, un sacerdote diocesano tarraconense y otro almeriense, un sacerdote agustino de Palencia y de Valencia una religiosa de San José más una laica que fue ejecutada con su marido.
Cinco mártires del siglo XX en España nacieron un 29 de junio: un monje barcelonés de Montserrat, un sacerdote capuchino gaditano, otro escolapio gerundense, una carmelita de la Caridad barcelonesa y un sacerdote dominico asturiano.
Cinco mártires del siglo XX en España nacieron un 11 de junio: un lasaliano burgalés, un sacerdote diocesano granadino, otro alicantino y otro almeriense, más un capuchino leridano.
Cinco mártires del siglo XX en España nacieron un 6 de junio: un lasaliano palentino -que está entre los primeros asesinados en Montcada-, un hospitalario barcelonés, un capuchino leonés, un sacerdote diocesano alicantino y un paúl turolense que fue misionero en la India.
Seis mártires del siglo XX en España nacieron un 4 de junio: un capuchino barcelonés y otro gerundense, un carmelita sevillano, dos sacerdotes diocesanos: uno accitano y otro ilerdense; y un paúl.